Un oficial retirado de las Fuerzas Especiales sobrevive a un brutal accidente aéreo junto con su perro de combate, Odín. Ambos caerán en un punto mal comunicado de Alaska. Rodeados de una naturaleza implacable ambos se verán abocados, para sobrevivir, a luchar contra criaturas feroces y elementos atmosféricos y geográficos durísimos algo que les pondrá al límite de sus fuerzas.

Si hace 26 años el popular actor Tom Hanks encarnaba a un superviviente en Naúfrago, en uno de los papeles más sobresalientes de su carrera, ahora le toca a Brad Pitt meterse en la piel de un hombre que debe intentar sobrevivir en una naturaleza hostil. Pero hay una diferencia considerable: si uno de los problemas del personaje encarnado por Hanks era la soledad, en En el corazón de la bestia, el protagonista está bien acompañado de un perro con el que mantiene un impresionante vínculo. En la película éste se llama Odín aunque en realidad su nombre es Uber.

Segunda colaboración de Brad Pitt con el director David Ayer en un thriller de aventuras al filo de lo imposible que tienen pocas semejanzas con su anterior película juntos: el film bélico Corazones de acero (2014).

Con argumento sencillo muestra el vínculo inquebrantable entre un animal y un ser humano, donde salen a la luz el valor, la lealtad y el coraje de ambos para sobrellevar unas circunstancias muy adversas para intentar ser rescatados.

Brad Pitt realiza un buen trabajo encarnando a ese militar retirado, lleno de recursos para solventar situaciones extremas, que ha optado por esa vida al aire libre y en plena naturaleza para olvidar un pasado marcado por la guerra, algo que curiosamente ha provocado unas secuelas post traumáticas en su compañero, un pastor alemán, que tiene unos ojos que parecen humanos por la cantidad de emociones que transmite. Además de estar perfectamente entrenado para las diversas situaciones que ocurren en la película, se palpa la complicidad que han conseguido sus adiestradores que tenga el can con Brad Pitt, parecen efectivamente perro y dueño o, mejor dicho, compañeros de armas y de vida. Así que, ¡bravo por Uber!, que encarna al perruno Odín. Por cierto, que cada imagen de la película transmite que su rodaje debió ser durísimo porque además de escenas que transcurren en la montaña hay bastantes en la que perro y hombre caen a todo tipo ríos, torrentes etc…

De ritmo pausado, En el corazón de la bestia supone todo un canto a la belleza de la naturaleza, con parajes maravillosos que se disfrutan en una gran pantalla y, en algunos momentos, provocan mucha paz, aunque no incide en ningún momento en lo que ese hombre piensa sobre la trascendencia. Si bien la acción es en Alaska, la película se rodó en Nueva Zelanda.

Para: los que consideren que el perro es el mejor amigo del hombre.