Relato de vidas cruzadas que al final convergen. En concreto, aborda la historia de tres hombres homosexuales que viven en diferentes épocas y circunstancias. Ellos son Carlos, un joven de familia acomodada de Granada que, en el año 1937 por imposición de su padre, quiere ser socio del Casino y, por votación, le sacan La bola negra y cuya historia está inspirada en la inacabada obra homónima de Lorca. Sebastián, un soldado del bando nacional, cuyos esquemas vitales (en el año 1937) se resquebrajan cuando conoce a Rafael Rodríguez Rapún considerado el gran amor de García Lorca. Y, finalmente, Alberto, un historiador que, en el año 2017, recibe la noticia de que su abuelo materno (al que no conocía) le ha dejado un singular legado. Con este drama los directores Javier Ambrossi y Javier Calvo siempre han dejado claro que con esta película querían rendir homenaje a todas aquellas personas de la comunidad “queer” que fueron discriminadas en el pasado, teniendo como nexo de unión la figura del poeta Federico García Lorca.

De una duración excesiva, 155 minutos, este drama de vidas cruzadas resulta alambicado y complicado de seguir en su primera hora, a menos que uno sepa que mezcla la mencionada obra inacabada literaria de Lorca con personajes auténticos como Rafael Rodríguez Rapún y otros ficticios. Ese metraje excesivo se debe a que hay imágenes gratuitas de desnudos masculinos, y de atracción sexual gay , que parece que obedecen a que con este film quieren contentar a un público “queer”, y otras secuencias que poco aportan al relato salvo ralentizarlo. A lo que habría que sumar que, políticamente hablando, estamos ante una de las películas más ideológicas de los últimos años, donde los dos “Javis” vuelven a ofrecer una visión partidista de la Guerra Civil española: donde los nacionales eran crueles, torturadores, asesinos, además de homófobos y machistas, a los que lo mismo les daba bombardear a sus aliados italianos desde el aire a un pueblo de nacionales (por confusión). Es decir, una memoria histórica tergiversada en la que jamás se menciona las brutalidades que también hicieron los republicanos, porque lo que les interesa a estos dos directores es un relato donde se habla de secretos por orientación sexual, por miedo a ser perseguidos. Un ejemplo, en este film no se menciona, en ningún momento, al poeta falangista, Luis Rosales, amigo de Lorca, que lo refugió en su casa de Granada y que intentó salvarle de la ejecución.

Las tres subtramas se van entendiendo algo más a partir de la segunda hora de la película y los personajes femeninos son secundarios, interpretados por Penélope Cruz (haciendo de tonadillera de alma roja pero que trabaja para los nacionales), Glen Close o Lola Dueñas, esta última encarnando a una mujer muy desagradable.

La actuación del reparto masculino, encabezado por el joven cantautor Guitarricadelafuente, es lo mejor de este film, claramente hinchado de buenas críticas por razones espurias de ideología de género.

Producida por Pedro Almodóvar, es nuestra película representante en la próxima ceremonia de los Óscar.

Para: la comunidad “queer” y los que sepan poco de Historia de España.