Una de las mayores preocupaciones de los trabajadores de Google es la subida salarial en 2022, después de que la inflación en EEUU repuntase un 6,8% en noviembre, su nivel más alto desde 1982.

El gigante tecnológico, con 140.000 empleados en todo el mundo, no está por la labor y en una reunión global celebrada de manera virtual la semana pasada, dejó claro que no lo harán. “Cuando vemos un aumento de la inflación de precios, también vemos aumentos en el costo de la mano de obra o en la tasa de pago del mercado”, afirmó Frank Wagner, vicepresidente de compensación de Google. “No tenemos planes de hacer ningún tipo de ajuste generalizado”, sentenció.

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La decisión de la empresa que dirige Sundar Pichai, que delegó en Wagner el anuncio de la mala noticia, ha provocado más descontento en la plantilla. Y es que, con motivo de la vuelta a la oficina, Google anunció su intención de rebajar el sueldo a aquellos que decidieran teletrabajar, si el coste de su lugar de residencia era más bajo.

Y todo esto después de ganar 36.455 millones de dólares hasta junio, 2,6 veces más que el año anterior. Además de parásito, ladrón y censor, Google también es tacaño.