¿Cómo es posible que Hispanidad, defensora de la pequeña propiedad privada apueste por la nacionalización de las infraestructuras básicas? ¿Cómo es posible que apueste porque el Estado recupere el 100 por 100 del capital de Red Eléctrica Española, hoy Redeia, presidida por la indocumentada de Beatriz Corredor? Pues porque aunque liberales, que no capitalistas (Capitalismo y Liberalismo no son lo mismo), creemos que las redes, viarias, energéticas y de telecos, las infraestructuras básicas de la sociedad y del tejido industrial no pasa nada porque estén en manos del Estado. Lo que pasa o circula por ellas sí que debe ser privado y compitiendo entre sí en igualdad de condiciones.

Hoy Galán y Corredor me gustan menos que nunca por cuanto el plan anti-apagón que España ha presentado a la Unión Europea y que Bruselas acaba de aprobar, no hará otra cosa que encarecer el recibo de la luz

Ahora mismo, sólo el 20% del capital de Redeia está en manos del Estado y durante la Junta de Iberdrola de finales de la pasada semana, en Bilbao, el presidente de la compañía, Ignacio Sánchez Galán, pidió al Gobierno que privatizara la red de alta tensión de Redeia, con el consabido argumento de que España necesita invertir en redes -eso es verdad- y de que la iniciativa privada lo hará mejor que el sector público. ¿Y por qué habría de hacerlo mejor? Lo privado gestiona mejor que lo público pero no tiene por qué invertir mejor que el Estado.

De esta forma, volvía a brillar el espíritu del personaje. ¿Es un buen gestor el presidente de Iberdrola? Uno de los mejores. ¿Es egoísta Galán? Uno de los más grandes egoístas. Por supuesto. Ha conseguido casi decuplicar el valor de Iberdrola desde que se hizo con poder. Los accionistas le perdonan que no les tenga en cuenta...  porque les soborna con buen dividendo y con una revalorización constante de su acción. 

Y al mismo tiempo, a Galán lo único que le importa es su imagen personal y su propio prestigio como presidente, es decir, la precitada capitalización de su compañía y su salario personal. 

Si esto se consigue a costa de un constante aumento del precio de la luz para el consumidor y la para la industria, pues dirá que no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos. 

Y así, si yo fuera accionista de de Iberdrola aplaudiría a Galán. Como no lo soy, pero sí soy consumidor eléctrico, el señor Galán me tiene un tanto cabreado.

Ahora mismo un poquito más, por cuanto el plan anti-apagón que España ha presentado a la Unión Europea y que Bruselas acaba de aprobar, no hará otra cosa que encarecer le recibo de la luz.

Durante la junta de Accionistas del pasado viernes, el presidente de Iberdrola propuso privatizar Redeia. Mas en concreto, las líneas de alta tensión, dentro de ese doble objetivo de la empresa que tan mal gestiona su presidente, la ex ministra Beatriz Corredor, cuyo mayor mérito profesional consiste en ser amiga personal del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: la Red de alta tensión y la programación del suministro. 

La verdad es que, bien mirado, no son dos tareas la de Redeia sino una sola, pero lo cierto es que en ambas fracasó estrepitosamente Redeia durante el apagón de 2025 y la propuesta del Gobierno español a Bruselas ha consistido en lo de siempre: un 'fondo de reserva energético' que tiene un sobrecoste... pagadero, como siempre, por Juanito Español, en la tarifa de la luz.  

Y lo cierto es que, según fuentes del a vicepresidencia tercera, Sara Aagesen, podría ceder ante Galán, presuntamente su enemigo y nacionalizar la Red de Alta Tensión, tal y como el salmantino propuso en la Junta de Accionistas.

Lo que supondría otra barbaridad. Mire usted: ahora mismo, lo que hay que hacer con Redeia no es privatizarla sino nacionalizarla. Y esto porque las infraestructuras vitales -la red eléctrica lo es- bien pueden estar en manos del Estado que invertirá en ellas sin preocuparse directamente por el retorno de su inversión. Ahora mismo, en lógica mercantil, son los fondos los propietarios de Red Eléctrica, más preocupados por los beneficios de la red existente que por invertir en su ampliación y fortalecimiento. 

Esperemos que Aagesen no se deje convencer por Galán.