
Lo decíamos esta misma mañana: España es el país con más desempleados de toda la Unión Europea y de la OCDE: el coste por hora trabajada no deja de subir, mientras que el absentismo está en récord absoluto. Además, y como guinda del pastel, tenemos al frente a Yolanda Díaz como ministra de Trabajo. La pasada semana se publicaban los datos de paro, Yoli presumía de la calidad el trabajo, pero la realidad es muy distinta: más del 80% de los contratos son precarios.
En este contexto, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) se ha puesto a analizar el impacto que ha tenido la reforma laboral a corto plazo, causante de esa precariedad encubierta. Y la primera medida que han propuesta es completamente contraria al planteamiento del Gobierno: implantar un sistema 'bonus-malus' para reducir la rotación laboral, frente al planteamiento del Ministerio de Trabajo de endurecer el despido.
Durante la presentación de un trabajo de Marcel Jensen, el investigador de Fedea ha resaltado que la Reforma de Yoli ha reducido la duración media de los contratos indefinidos ordinarios en alrededor de 100 días.
"Un contrato ordinario, formalizado después de la reforma, es en promedio, o tiene una duración en promedio, 100 días menor que el mismo contrato previo a la reforma. Las explicaciones: la reforma te obliga a ofrecer un contrato indefinido en situaciones en las que antes no lo hacías. Cualquier reforma que pretende generalizar la contratación indefinida, te daría algún efecto cualitativo en este mismo sentido. De alguna manera vamos de un contrato que es puramente estacional a un contrato que también se puede utilizar para tareas intermitentes con duraciones más breves".
Por ello, ha señalado que si estos patrones se consolidan en el tiempo, será necesario contemplar nuevas medidas, como la implatación de un sistema 'bonus-malus' para penalizar la rotación "excesiva". Es cierto que no todo son despidos, también hay abandonos voluntarios y un incremento de la salida después del periodo de prueba.
Ojo, está muy bien lo de no encarecer y hacer aún más difícil el despido, también que cada vez más datos dejen claro el maquillaje de datos de Yoli en cuanto al paro, pero, ¿no sería mejor liberalizar en lugar de dificultar? Para entendernos, puedes intentar acabar con la precariedad y los abusos, pero no puedes luchar contra la estacionalidad. Todas estas 'triquiñuelas' de los periodos de prueba o los contratos fijos que no lo son responden a que el empresario sabe lo difícil que es echar al personal, la baja productividad y el absentismo disparado. También, por supuesto, en algunos casos, está presente la mala ética del jefe. La fórmula es clara: despido libre, impuestos bajos y salarios dignos... y salario maternal y menos burocracia.












