'Morir matando' es lo que está haciendo la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Para entendernos, la motomami está de salida, nadie la quiere en su proyecto político y ya ha anunciado que no irá en ninguna lista. Ante el que puede ser su último año en la primera línea política, Yoli toma el 'estilo Pam' de la diarrea legislativa y aprueba en Consejo de Ministros la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

El Departamento de Díaz lanzó a mediados de marzo a audiencia e información pública el anteproyecto de ley para la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1995 y del Reglamento de los Servicios de Prevención de 1997, con el objetivo de adaptarlos a las nuevas realidades del mundo del trabajo. De eso Yoli, sabe, está en el mundo. 

Según el texto del anteproyecto, acordado entre el Ministerio de Trabajo y CCOO y UGT, la empresa, por ejemplo, estará obligada a establecer, tras ausencias prolongadas del trabajo por motivos de salud, procedimientos de retorno al trabajo, con actualización de la formación preventiva en determinados supuestos.

 

 

La empresa también estará obligada a garantizar a los trabajadores la vigilancia de su salud física y mental, para lo que deberá prever la realización de pruebas y exámenes sanitarios específicos al inicio de la relación laboral, periódicamente y tras ausencias prolongadas por motivos de salud: para que "nadie enferme ni muera" en el trabajo, ha asegurado Yoli. 

El texto también actualiza las actividades laborales prohibidas a menores de 18 años, que tendrán prohibido trabajar en recintos de animales feroces o venenosos, en empleos para el sacrificio industrial de animales; en trabajos cuyo ritmo esté condicionado por máquinas y cuyo salario esté ligado a resultados, y en trabajos que impliquen exposición a actos o representaciones de carácter pornográfico o violento. Tampoco podrán trabajar en aquellos empleos que superen objetivamente las "capacidades físicas o psicológicas" de los menores, y en trabajos que impliquen el uso de máquinas, como sierras circulares, cepilladoras para la madera, locomotoras, prensas y máquinas moldeadoras de plásticos y cauchos, entre otras.

El texto modifica el artículo 4 del Estatuto de los Trabajadores, relativo a los derechos laborales de los trabajadores, para incluir entre ellos el derecho a la integridad física y moral y a la protección frente a la violencia y a cualquier tipo de acoso. El anteproyecto plantea además la modificación de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS) para regular con mayor precisión las infracciones en materia de igualdad y no discriminación tanto en el empleo como en el acceso al mismo.



Ojo, con la reforma Yoli pretende visibilizar e incluir riesgos como los vinculados a factores psicosociales, los riesgos derivados del cambio climático y del trabajo a distancia, y los originados por las deficiencias en materia de desconexión digital. Asimismo, Yoli persigue integrar la perspectiva de género en la gestión de la prevención de riesgos laborales, tratando de garantizar la protección de todos los trabajadores, hombres y mujeres, por igual.

Y es que para Yoli que el paro haya subido, que el absentismo esté por las nubes y que los costes laborales crezcan a diario, no importa, porque lo verdaderamente importante es la salud mental, el cambio climático, el feminismo y aumentar la burocracia y las trabas al trabajo que es, básicamente, lo que supone esta Reforma. 

"Hablamos de absentismo, pero los datos de aumento de IT por salud mental se han incrementado un 500%, no es una maldición divina en España o Europa. Tenemos en esta ley la posibilidad de abordar futuros absentismo, actuar antes para que la ciudadanía no enferme. Es mejor actuar ex ante que culpar a los trabajadores que enferman de una responsabilidad que no es suya", ha argumentado la ministra de Trabajo en una de sus pletóricas intervenciones de hoy en la rueda de prensa porterior al Consejo de Ministros. 

Pobre Yolanda, porque ella ha puesto toda su ilusión, pero la norma ahora se envía al Congreso, y ahí estarán los 'fascistas' de PP, Vox y Junts para tumbarla.