España es el país con más desempleados de toda la Unión Europea y de la OCDE, mientras que el absentismo está en máximos: 2.355.918 parados, sumados a los trabajadores con empleos precarios, que dependen de Yolanda Díaz como ministra de Trabajo. Su mente preclara solo complica la situación y un nuevo ejemplo llega con los datos publicados hoy martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE): el coste por hora trabajada aumentó un 4,2% en tasa anual en la serie corregida de efectos de calendario y estacionalidad, y un 4,8% en la serie original.
El coste laboral encadena 20 trimestres de alzas interanuales o, lo que es lo mismo, cinco años consecutivos de incrementos. Por componentes, el coste salarial se incrementó en el segundo cuarto de 2026 un 4,7% en relación al mismo trimestre de 2025, sumando también 20 trimestres de aumentos interanuales. Por su parte, los otros costes subieron un 4,8%. El coste laboral, excluyendo pagos extraordinarios y atrasos, creció un 4,8% interanual entre abril y junio de este año.
Eliminando los efectos estacionales y de calendario, el coste laboral por hora trabajada aumentó un 4,2% interanual en el segundo trimestre de este año, tasa ocho décimas inferior a la del trimestre previo. Con este repunte, se encadenan también 20 trimestres de tasas positivas en la serie corregida.
Hay que entenderlo, hace falta repartir ayudas en esta España subvencionada que ha aquilatado Sánchez, y quién mejor que el empresario, que a la vez es ciudadano, con sus correspondientes pagos, para que costee su fiesta.
Y cuidado, que la pasada semana Yoli ya prometió una nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional, que insistimos es algo bueno, pero la realidad es que el coste laboral no sube por el alza real de los salarios sino por el aumento de costes que tienen que pagar los empresarios, especialmente a la Seguridad Social.