Ocurrió ayer, martes 23 de junio, vísperas de San Juan Bautista, en el Congreso de los Diputados: ¡Quién te ha visto y quién te ve, José Luis Escrivá Belmonte! El gobernador del Banco de España, llegado al cargo desde el Ministerio de Seguridad Social (para demostrar su independencia del Gobierno y eso) pidió reducir las cuotas sociales que paga el trabajador en la nómina, para financiar su pensión.

Es el mismo que, como ministro, aseguraba que el sistema público de pensiones era perfectamente viable, nada por lo que preocuparse.

Y la verdad es que no ha dicho mucho, sólo ha entrado por una vereda nueva y, en teoría, sólo para reducir el paro. Pero esto ya es mucho: significa que un sanchista redomado asegura que las cotizaciones sociales desmesuradas atentan contra el empleo.

Ahora bien, lo de Escrivá vuelve a ser pura demagogia. Veamos, las cuotas sociales que figuran en la nómina del trabajadores constituye el 20% del total de cuotas de una empresa. El 80% restante se lo abona la empresa directamente a la Seguridad Social. Es más, en puridad, el empresario abona el 100 por 100, dado que la parte de la nómina también sale de la empresa.

No deja de ser una buena noticia, aunque, les apuesto doble contra sencillo, a que, si el Gobierno hace caso a Escrivá, en las nóminas figurará menos cotización... que el Estado, que anda a la cuarta pregunta, compensará con un pago mayor de la cuota empresarial a la Seguridad Social. 

De hecho siempre que puede, el Gobierno Sánchez sube el total de las cuotas, es decir, sube el impuesto laboral más dañino para la creación de empleo. 

De todas formas, lo más importante es que, con trampas, el gobernador introduce, por vez primera, una reducción de las cuotas. Mentirosa, posiblemente, pero el concepto ya está sobre la mesa.

Al final, lo que hay que hacer es una sociedad distinta, al menos en dos aspectos:

1. Que las pensiones se paguen con IVA, no con cuotas. En una sociedad tan envejecida como la nuestra, es la única manera. Sí, puede haber mucho fraude en el IVA pero es el impuesto más justo, pues a la gente no hay que juzgarla por lo que gana sino por lo que gasta.

2. Al mismo tiempo, el mundo laboral debe guiarse por la mesa de tres patas, que en Hispanidad hemos repetido más de lo que lo hace la CEOE: despido libre, impuestos laborales bajos, salarios dignos. Salarios líquidos, no brutos, dignos. Es lo más justo.

Con todo, ¡quién te ha visto y quien te ve, Escrivá!