Pedro Sánchez despidió el curso político este martes, con una intervención de hora y media en la que habló mucho de emergencia climática y de lo bien que va la economía española, y muy poco de corrupción… y fue porque se lo preguntaron durante el turno de preguntas.
Una de cobradora en el burdel de su viejo y el otro cobrando un sueldo público por no hacer nada… 🙃🙃🙃🙃🙃 https://t.co/DWL0M9aRl0
— Bart0 (@Bart045603771) July 28, 2026
Escuchando al presidente del Gobierno uno llega a la conclusión de que es negacionista, pero no de la cosa climática, sino de algo mucho peor: negacionista de la realidad. La España que cuenta Sánchez no tiene nada que ver con la España real. Para muestra un botón: según el presidente, su Gobierno ha reducido los impuestos a los autónomos. Es mentira: las cuotas a la Seguridad Social se han disparado hasta tal punto que muchos trabajadores por cuenta propia han dejado de serlo.
Otro ejemplo, este más recurrente: la deuda pública se ha reducido desde que llegó a La Moncloa. La realidad es bien distinta: la deuda pública ha aumentado desde los 1,2 billones de 2018 hasta los 1,7 billones de euros actuales. Se reduce respecto al PIB, pero porque el PIB aumenta… y lo hace por el aumento de la población, no porque seamos más productivos.
Otro más: la mayoría de los empleos que se están creando -este martes salió la EPA del segundo trimestre- son en sectores de valor añadido, es decir, no ligados a la hostelería. Entonces, si es así, ¿por qué aumentan justo antes del verano y desaparecen justo después? La propia EPA, en cualquier caso, desmiente al presidente, pero a él le da lo mismo.
Podríamos seguir con más ejemplos, pero el artículo sería demasiado extenso, que una hora hablando sin parar da para muchas mentiras. Por supuesto, no faltaron las referencias clásicas a los recortes del neoliberalismo del PP de Rajoy, el único gobierno que congeló las pensiones, según Sánchez, cuando la realidad es que fue el gobierno de Zapatero. El de Rajoy aprobó un sistema por el que se revalorizaban un mínimo del 0,25% cada año. Es la demagogia sanchista: repite muchas veces una mentira hasta que se convierta en verdad.
Como su insistencia en que la causa de los incendios forestales es la emergencia climática y lo que hace falta es un gran pacto de Estado contra esa emergencia climática. Que no, presidente, que lo que hace falta es limpiar los montes para que toda esa maleza acumulada durante años no sirva de combustible. Además, por mucho que se empeñe, ni las temperaturas, ni el viento ni la lluvia van a cambiar porque se firme un pacto de Estado.
Así llegamos al turno de preguntas y no tuvo más remedio que hablar de la corrupción que le acecha a él, a su familia, a su gobierno y a su partido. Casi nada. “Evidentemente, Begoña Gómez es mi mujer y David Sánchez es mi hermano, pero son Begoña Gómez y David Sánchez”, afirmó. “Son dos personas que durante toda su vida lo que han hecho ha sido trabajar y formarse”, señaló, para luego continuar con cada uno de ellos. “Uno es David Sánchez, licenciado en Económicas en Icade, en dirección. Y composición de orquesta, que habla perfectamente ruso, inglés, francés e italiano. Es una persona que ha dedicado toda su vida a trabajar y formarse. No es sólo mi hermano, es fundamentalmente David Sánchez”, explicó. El presidente defendió el derecho de su hermano a recurrir la sentencia. “Esperemos que otras instancias, evidentemente, le den la razón, como yo le defiendo también”, concluyó.
Pedro Sánchez: "¿La pareja de un presidente debe renunciar a su carrera profesional? ¿Esa es la España que queremos?"
— Guaje Salvaje (@GuajeSalvaje) July 28, 2026
¿Queremos que a una cajera de saunas le regalen una cátedra por ser la pareja del presidente y se valga de dicha condición para lucrarse?pic.twitter.com/OfLpCBaOMo
Begoña Gómez: “Nos conocimos cuando teníamos 30 años”, comenzó el presidente, y “llevaba más de 10 años trabajando en su empresa” -como saben, llevaba las cuentas de los prostíbulos, saunas gays, de su padre y su tío-. “Cuando dejó su empresa fue en 2018, cuando yo entré a ser presidente del Gobierno. Renunció para evitar cualquier conflicto de interés y cualquier tipo de problema que pudiera surgir, aunque fuera artificial e intencionado por parte de intereses que hoy, a través de las acusaciones populares, están haciendo”, señaló.
Según Sánchez, su esposa “ya colaboraba en la Complutense con algunos masters y estudios de posgrado que ella diseñó”. “Por tanto, no es mi mujer, es Begoña Gómez”, sentenció. “En muchas ocasiones lo que se hace es deshumanizar a personas que tienen un pasado de integridad, de profesionalidad y que, además, incluso han sacrificado pate de su desarrollo profesional porque yo soy presidente del Gobierno”, explicó.
“La pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿la pareja de un presidente del Gobierno tiene que renunciar a su carrera profesional? ¿Esa es la España que queremos?” concluyó.
No, Pedro, la pregunta no es esa. La cuestión es si Begoña utilizó recursos públicos, dinero de los contribuyentes, para su beneficio propio. En cuanto al juicio por jurado popular, no quiso entrar. “La deriva judicial que acabe en lo que tenga que acabar. Ya saben cuál es mi opinión”, señaló.
Con Zapatero fue menos espléndido, aunque reiteró su apoyo al expresidente, imputado por el caso Plus Ultra y pillado infraganti con unas joyas valoradas en 1,3 millones de euros y cuyo origen no ha sabido esclarecer. Sánchez salió al paso afirmando que ZP explicará lo de las joyas “cuando considere”.
Tampoco quiso valorar la confesión de Julito Martínez sobre la participación de ZP en el rescate de Plus Ultra. “Esa es su versión”, se limitó a decir.
Por último, Sánchez insistió en apurar la legislatura hasta el final. Ya veremos qué sucede si no se aprueban los Presupuestos Generales del Estado que aún no ha presentado. Con Sánchez todo es posible. Sea como fuere, lanzó una advertencia a PP y Vox: cuando llegue el momento, que asuman los resultados electorales. ¿Lo dice por el voto de los nacionalizados por la ley de nietos?














