
En este contexto de crisis mundial del automóvil, en el que se está viendo que unos fabricantes están sorteando mejor (Ferrari) que otros (Volvo Cars, General Motors y Ford), se han conocido los resultados de 2025 de Mercedes-Benz, que pertenece al segundo grupo. Y es que ha pisado el freno en ingresos, ventas y rentabilidad, y ha reducido su beneficio a la mitad.
Eso sí, el fabricante automovilístico no ha recibido tirón de orejas en bolsa, pues su cotización sólo baja un 1%. En las cifras de 2025, se refleja que le afecta la reducción de volúmenes, sobre todo en China; los precios netos negativos, los aranceles (entre otros, los de EEUU y los que la UE puso a la importación de vehículos eléctricos del gigante asiático) y el tipo de cambio. Asimismo, ha notado el alza de la competencia local en este país, que es uno de sus mercados más relevantes. Eso sí, su director financiero ha señalado que no tienen planes de exportar vehículos fabricados en el gigante asiático a Europa y EEUU… y eso que SEAT (filial del grupo Volkswagen) acaba de lograr que Bruselas retire los aranceles adicionales al Cupra Tavascan que fabrica en China; y además, ha referido que están listos para aumentar la competitividad en precios donde sea necesario.
En 2025, los ingresos de Mercedes-Benz han descendido un 9,2%, a 132.214 millones de euros. En esto ha influido la bajada del 10% en el volumen de ventas, que se han situado en 2,16 millones de unidades (1,8 millones de turismos y 359.100 furgonetas); y los precios, fundamentalmente. Todo ello en un año en el que acometió su “mayor programa de lanzamientos de productos y tecnología hasta la fecha”, como ha subrayado su CEO, Ola Källenius, quien también preside la patronal europea de fabricantes automovilísticos ACEA. Y sus ventas de vehículos eléctricos han bajado un 8,8%, a 168.823 unidades.
Por su parte, el beneficio operativo (ebit) ha caído un 57,2%, a 5.820 millones; pero en términos ajustados antes de intereses e impuestos se ha situado en 8.235 millones (-39,9%). El margen sobre ventas, el principal indicador de su rentabilidad, ha pasado del 8,1% al 5%. Y el beneficio neto se ha desplomado un 48,8%, a 5.331 millones.
El fabricante automovilístico alemán con sede en Stuttgart prevé que este año sea algo más favorable, aunque el margen de rentabilidad será inferior al de 2025 y se situará entre el 3% y el 5%. Una triste noticia para el año en el que está celebrando 140 años de historia. Dentro de su estrategia, reforzará su producción local en China con productos adaptados, como “el GLC totalmente eléctrico”, ha anunciado el director de la división del gigante asiático, Oliver Thöne. Eso sí, a nivel mundial reducirá en 700 millones la inversión en su plataforma de vehículos eléctricos y ACC (empresa conjunta que tiene con Stellantis) abandona sus planes de levantar nuevas fábricas de baterías en Alemania e Italia, al tiempo que Mercedes-Benz confía en vender más eléctricos puros y que pasen del 20% del total de sus ventas al 23%. Además, continuará con el lanzamiento de nuevos modelos y está desarrollando una nueva plataforma de furgonetas que también se está adaptando en su fábrica de Vitoria (País Vasco).













