Este contexto de crisis mundial del automóvil y de frenazo del vehículo eléctrico complican aún las cosas para que Wallbox sea rentable. Esta compañía de cargadores para coches eléctricos ha reducido sus ingresos en 2025 y se ha mantenido en pérdidas.
Esta empresa con sede en Barcelona fue fundada por Enric Asunción y Eduard Castañeda en 2015 y el primero ejerce como CEO. Cotiza en bolsa desde abril de 2021 y unos meses más tarde debutó también en el parqué de Nueva York (después de alcanzar un acuerdo con el vehículo de inversión Kensigton Capital Acquisition Corp). Sin embargo, su cotización ha afrontado desde entonces demasiada volatilidad y actualmente acumula una depreciación del 98,5% desde el citado estreno y del 61% sólo en el último año, a pesar de que este año acumula una revalorización del 23% en lo que va de 2026.
Entre los accionistas de Wallbox están, entre otros: su CEO, Enric Asunción; Iberdrola (que invirtió en 2019 a través de Inversiones Financieras Perseo), la gestora de capital riesgo Seaya Ventures (fundada por Beatriz González y en la que entró el Banco Santander haciéndose con una participación del 33%), Francisco José Riberas (a través del vehículo inversor Orilla Asset Management), el fabricante estadounidense de sistemas de generación de energía Generac Holdings, la familia Puig y otros inversores institucionales (AM Gestió, Consilium y Mingkiri). A todos estos se unió el Estado, a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) -también conocida como la SEPI digital y que depende del Ministerio para la Transformación Digital y de Función Pública, y está presidida por el secretario de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, Antonio Hernando-.
Volvamos a los resultados de 2025. Los ingresos se han reducido un 11,5%, hasta 145 millones de euros, reflejando “unas condiciones de mercado más exigentes”, según ha explicado Wallbox.
Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado ha mejorado un 51%, pero aún no ha logrado salir del terreno negativo y se ha situado en -29,5 millones. El margen bruto se ha incrementado, pasando del 34,2% al 38,3%, gracias a las medidas de ahorro, optimización operativa y eficiencia puestas en marcha. Y el resultado neto ha arrojado unas pérdidas de 103 millones, aunque han sido un 32% menores a las de 2024, por la fuerte reducción de gastos (los laborales y operativos bajaron un 25%, a 94,4 millones).
Enric Asunción ha destacado que han logrado “mejorar de forma significativa el ebitda ajustado, reforzar el margen bruto, optimizar el capital circulante y avanzar en la eficiencia operativa”. “Este año ha sido clave para la transformación de Wallbox. En un entorno de mercado del vehículo eléctrico marcado por la volatilidad, hemos centrado nuestros esfuerzos en construir una organización más eficiente, resiliente y preparada para el futuro, reforzando las bases del negocio”, ha añadido.
De cara al primer trimestre, la compañía de cargadores para coches eléctricos espera ingresar entre 33 y 36 millones, un margen bruto del 38-40% y un ebitda ajustado negato de 3-5 millones. Asimismo, está pendiente de cerrar el acuerdo de refinanciación de deuda con sus principales entidades financieras (Caixabank, BBVA y Banco Santander) y accionistas estratégicos en las próximas semanas para aplazar el pago de la deuda que vencía en 2025 hasta 2030. Además, los bancos han aceptado aportar más deuda a cambio de que los accionistas actuales y nuevos inversores aportasen 10 millones, que se repartirán entre los actuales propietarios y el Institut Català de Finances (ICF).












