En Telefónica, la SEPI ha entrado con una participación del 3,044% (ver documento adjunto de la CNMV). Ojo, la SEPI, que no la anunciada nueva sociedad publica de participaciones industriales, filtrada por el ministro José Luis Escrivá, digo, la llamada SETT y que me temo jamás verá la luz. Como aquella vieja SEPA de triste recuerdo y que, al igual que la SETT, no era sino una escenificación de los codazos de los ministros por obtener más poder. Es decir, que al bueno de Escrivá no se le permite llevar, y mira que lo ha intentado, el asunto Telefónica y tendrá que conformarse con su mini-ministerio, en el que puede que no haga tanto daño como en la Seguridad Social y donde Marisu le ha colocado el regalo envenenado de la Función Pública.  

Lo que estamos viviendo no es otra cosa que la nacionalización de Telefónica, una nacionalización con menos dinero del que exigiría una auténtica estatización de la compañía, o sea, el 100 por 100. Es decir, que Sánchez controlará la operadora con un 10%, o menos, del capital. Ojo, controlará, es decir, se inmiscuirá e ingerirá, que no gestionará, porque gestionar no sabe. Prefiere que lo siga haciendo Pallete

Ahora, con la SEPI ya poseedora de un 3% y sin decirnos hasta dónde va a llegar, aunque se supone que hasta el 10%, todos los escenarios están abiertos. Con la excusa de la entrada de los árabes que, de cualquier forma, nunca debieron entrar ni se les debería permitir participar en el Consejo de la operadora, la que ha entrado ha sido Moncloa, don Pedro Sánchez, tan peligroso o más que Bin Salman, porque sabe que ni Caixabank ni BBVA -Carlos Torres se ha convertido en el banquero del PSOE- se atreverán a enfrentarse al Gobierno.

La idea de Sánchez consiste en nombrar un consejero en representación de la estatal SEPI -¿Marc Murtra?- y así, contando con el que ya está, Javier de Paz, Moncloa dispondrá de dos representantes

Ojo a la Junta de Accionistas del próximo 12 de abril. En teoría ya no hay tiempo para otra cosa que para ratificar a los consejeros re-nominados, ya anunciados por el presidente, José María Álvarez-Pallete, meses atrás. Ahora bien, si Caixabank-Criteria y BBVA, con un 5% cada uno, posee cada cual un consejero, además con categoría de vicepresidente -Isidro Fainé y José María Abril-, ¿en función de qué se le va a negar nada menos que a don Pedro Sánchez y a doña Marisu Montero, el nombramiento de un consejero con menos del 6,6% del cpaital, esto es, lo que exige la ley? La idea de Sánchez consiste en nombrar un consejero en representación de la estatal SEPI -¿Marc Murtra, el presdiente de Indra?- y así, contando con el que ya está, el socialista-zapaterista Javier de Paz, Moncloa dispondrá de dos representantes. ¿Aumentará, o ya está aumentando, su participación, para llegar a la Junta con un 6,6%, incluso con un mismo 19,9%? Los árabes del peligroso Bin Salman ya lo tienen, en parte de forma directa y en parte con derivados.

Accionistas de Telefónica

 

Oiga, ¿y con qué dinero está comprando Moncloa las acciones de Telefónica? Según explican desde el ilustre Ministerio de Economía -Carlos Cuerpo, para mentir tan bien como Calviño tienes que ser tan mentiroso como Nadia- y luego se arrepienten de haberlo hecho, Telefónica se está comprando con los fondos 'Next Generation'. Pues que bien: o sea, que Sánchez quiere controlar Telefónica con los fondos europeos. Pero oiga, para eso no estaba previsto ese dineral. Esos fondos se crearon para reindustrializar Europa tras la pandemia. Es decir, para crear industrias, no para que los políticos controlaran industrias ya creadas, como es el caso de Telefónica. 

¿Que Bruselas se opondrá a tamaño desafuero? Queridos: para entender lo que nos pasa, no debemos olvidar que Europa está tan degenerada como España... o más. 

Hecho relevante de Caixabank sobre la participación en Telefónica

 

Por último, la entrada de la SEPI en Telefónica, así como la de los árabes de STC, tan inquietante como la SEPI o más, aunque una entrada no se justifica por la otra sino en el cinismo propio de La Moncloa, ¿qué repercusión tendrá sobre el actual núcleo duro de la operadora, formado por Caixabank y por BBVA? El hecho relevante (ver imagen superior) enviado ayer lunes por Caixabank a la CNMV no tiene nada que ver con esto: se trata del proceso según el cual el banco abandona Telefónica y su principal accionista, Criteria, toma la participaciòn que el otro deja, siempre por encima del 5%. Ahora mismo, tras la venta del 1% de Telefóncia por parte de Caixabank, entre la entidad y la sociedad de participaciones industriales Criteria, suman un 5,1% 

Ahora bien, la entrada de árabes y del Gobieno en Telefónica significa que el poder de Criteria y de BBVA en la casa va a caer, me temo que de forma brusca. Eso sí, Pallete, a pesar de las diferencias que haya podido haber con sus dos socios en el pasado, haría bien en fiarse más de Isidro Fainé y de Carlos Torres que de Sánchez o de Bin Salman. Este consejo es gratuito. 

Y toda esta nacionalización encubierta -y baratita- huele a la Venezuela de Chávez y Maduro. Y oiga, no huele bien. Mejor dejen hacer a Pallete y su equipo, que se conocen el negocio. Porque, encima, la entrada de Moncloa en la operadora va a desanimar, y mucho, a los directivos y técnicos de la compañía. Ya saben: en la privada no sólo se gana más, también te dejan hacer más.