
Cementos Molins ha anunciado que su intención es empezar a cotizar en el Mercado Continuo y en la Bolsa de Madrid el próximo 13 de julio, en un documento remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Según justifican en el documento, el cotizar fue aprobado hace unos días en la junta general ordinaria de la empresa, pero la guerra viene de mucho tiempo atrás. La empresa catalana fundada por Joan Molins Parera, y que su nieto Casimiro Molins Ribot lideró por 71 años, en 2017, en medio del proceso independentista catalán, trasladó su sede empresarial a Madrid. Cotiza en la Bolsa de Barcelona, sin embargo, gran parte del accionariado está en manos de varias ramas de la familia Molins, que ya representan la tercera generación de la familia.
La familia Molins controla la compañía separada en diferentes ramas asociadas en una acción concertada que representa el 73,5% del accionariado. En concreto, Otinix, en manos de la rama Molins López-Rodó, cuenta con la mayor participación, 33,5%, les siguen los Molins Amat, a través de Noumea, con el 31,5%, aunque solo está suscrito al convenio el porcentaje equivalentes al 14,5% del capital social, las acciones restantes no están sujetas al convenio de sindicación de voto y acciones. Por último, los Molins Gil, a través de la compañía Cartera de Inversiones, poseen el 24,2% de las acciones, con un valor de 259 millones.
Las tres ramas están presentes en el Consejo de Administración, el actual presidente es Julio Rodríguez Izquierdo. Además, el Vicepresidente primero es Joaquín Mª Molins Gil, en representación de Cartera de Inversiones, el Vicepresidente segundo es Joaquín Mª Molins López-Rodó y Ana Mª Molins López-Rodó es Vicesecretario Primero, no Consejero, de Otinix.
Pero no todo es la visión de 'familia unida' que parece por la división del Consejo. El pasado verano hubo tormenta en los Molins. El 30 de junio de 2025 se celebraba la Junta de Accionistas, hasta ese día el presidente era Juan Molins Amat (83 años), que se puso al frente en 2017 cuando murió Casimiro. Molins López-Rodó y Molins Gil se unieron para desplazar a los Molins Amat, quedando estos últimos en minoría. Así consiguieron que Julio Rodríguez Izquierdo pasara a Presidente, cuando un año antes había dimitido como CEO. Esta disputa rompió con la tradición de consenso de la familia y se notó en el reparto de asientos: los Molins Amat perdieron uno de sus tres consejeros, que lo ganaron los Molins Gil. Mientras los López-Rodó mantuvieron los tres puestos.
Este movimiento según los Molins Amat fue un acto unilateral, asegurando que “no fue una decisión consensuada”, sino un acto “doloroso y preocupante”.
Detrás de toda esta disputa está el cómo gestionar la empresa a futuro. La rama Amat apuesta por abrir entre el 30% y el 35% del capital a nuevos accionistas y llevar la empresa al mercado continuo, saliendo de la cotización en el Mercado de Corros de Barcelona. Mientras las otras dos ramas supuestamente apostaban por seguir manteniendo el control en manos de la familia. Parece que ahora todos se han puesto de acuerdo con abrir la puerta a nuevos accionistas, vamos, que son más amigos del dinero que de continuar con la empresa familiar y con las formas de Casimiro.
El objetivo de la compañía es canalizar toda la negociación del capital social a través del mercado continuo, para reforzar así la liquidez del valor y alineando su negociación con los estándares del mercado bursátil español. La empresa ha explicado que la admisión a negociación tiene el objetivo de "reflejar la actual escala de la empresa", así como su perfil de mercado y su presencia a largo plazo en el mercado. Por ello, ha afirmado que su inclusión en Mercado Continuo es "un paso natural" en la evolución de la empresa, que permitirá que las acciones sean negociadas en las principales plataformas. Pero ojo, porque cuando das el paso de salir a cotizar, corres el riesgo de que otro bicho más gordo te coma, por ejemplo, una competidora como Cementos Portland, con Slim al frente.











