A Cajamar le va a sentar la mar de bien que el BCE suba los tipos de interés, como descuenta el mercado, al menos hasta el 2,75%. Veremos, en todo caso, si es suficiente para alegrar las cuentas de los próximos trimestres, porque las del primero, publicadas el martes, no son buenas.

El margen de intereses se redujo un 4,6%, hasta los 261,5 millones, lo mismo que las comisiones, que cayeron un 3,5%, hasta los 82,6 millones. En otras palabras, los ingresos puramente bancarios se redujeron significativamente y ni siquiera el aumento del ROF (+182%) pudo evitar que el margen bruto fuera un 4,3% inferior al del año anterior.

Menos ingresos, pero más gastos. Los de explotación aumentaron un 13,2% y alcanzaron los 206,9 millones, de los que 118,2 fueron gastos de personal.

Así las cosas, el margen de explotación se quedó en los 156,8 millones, esto es, un 20,5% inferior al de marzo de 2025. El beneficio bruto, antes de impuestos, llegó hasta los 129,3 millones, un 4,1% menos. El beneficio neto, sin embargo, fue un 6,6% superior y alcanzó los 96,9 millones, gracias a menores impuestos.

Lo mejor del trimestre volvió a ser la actividad comercial. Los activos totales aumentaron un 2,6%, hasta los 64.678 millones de euros, y el volumen de negocio gestionado alcanzó los 113.647 millones, un 8,5% más.

Cajamar cerró 2025 con la rentabilidad estancada y ha comenzado 2026 con una cierta mejora (Roe del 8,26% frente al 7,6% del cuarto trimestre), pero sigue siendo una rentabilidad escasa y alejada del umbral del 10%.