Sigo pensando que el acuerdo de Cajamar con Credit Agricole es un peligro. Ahora, con los resultados correspondientes al primer semestre, me ratifico en ello. Porque Cajamar es un banco de corte mediano, el mayor banco cooperativo de España, con una adecuada rentabilidad... más rentable que los franceses. 

Pero los franceses son más grandes, mucho más y, además, mientras Cajamar es una cooperativa privada, los franceses son un banco cuasi público... como casi todos los bancos franceses. 

No, el Elíseo no participa directamente en el accionariado de Crédit Agricole pero su propiedad no deja de ser algo más que una cooperativa, como es Cajamar: es un magma de fondos, accionistas particulares y de esos telemanejes galos consistentes en instituciones colectivas en la que participan los trabajadores pero mandan los sindicatos y... el Elíseo, que los maneja "a la francesa", es decir... según los intereses del Elíseo.

Y esa es la pregunta, porque según los resultados de Cajamar correspondientes al primer semestre del año, no entiendo qué necesidad tenía el grupo financiero con origen en Almería para hacer esto. La mayor cooperativa agraria española es un caso singular en toda Europa y, además, brillante.

En todo caso, la cuenta de resultados de Cajamar es, ante todo, previsible. Crece en todos sus líneas, especialmente en la que sigue siendo la más relevante: la primera, el margen de intereses, al igual que el margen bruto.

La morosidad controlada, los recursos propios un tanto justos y el negocio creciendo a buen ritmo. 

El grupo parece haber cerrado su capítulo de crecimiento. Esperemos que aunque haya dejado de comer no resulte comido. La obra de Juan del Aguila, hoy BCC-Grupo Cajamar,  merece mantener la independencia.