
- Los banqueros se han dado cuenta -son gente perspicaz- de que el negocio de banca privada, antes conocida como banca de fortunas, es muy rentable y merece la pena, frente a la banca doméstica de toda la vida, cada vez más dominada por la banca digital.
Así las cosas, las grandes entidades están impulsando su banca privada y las que no la tienen se están poniendo las pilas. Todos quieren una parte del pastel, y están haciendo todo lo posible para destacar de alguna manera. Un ejemplo reciente de esto es ING, que a finales de mayo anunció tener ya un equipo, atención, de 17 banqueros para su banca privada.
Oiga, que con 17 banqueros no da casi ni para empezar, que atender a un cliente de banca privada requiere tiempo, además de la conveniente especialización. Que 17 no son 200, y poco se puede hacer si el plan es competir con el resto del sector, incluidas las entidades específicas de banca privada.
Sea como fuere, el interés por el negocio de grandes fortunas se ha contagiado también a los neobancos como Revolut, que ya está montando su equipo para comenzar esta actividad en España. Ahora bien, un cliente de banca privada -a partir de un millón de euros de liquidez- exige presencialidad, algo que los neobancos no ofrecen. Al menos de momento.









