Seguimos con el revuelo absoluto por decir que "el emperador va desnudo", para entendernos, porque en un alarde de gallardía, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, aseguró que el absentismo es un cáncer y que habría que tomar medidas. Insistimos, el gallego solo dijo una verdad como un templo, una realidad denunciada por muchos y con datos que demuestran que es así.

Entre toda la polémica, ayer mismo, los Graduados Sociales alertaron de que el absentismo por baja médica ha dejado de ser un fenómeno coyuntural, con una tasa del 5,5% en el 2025, pero lo achacaban a múltiples factores, entre los que destaca el envejecimiento. La duda surge sola, ¿de verdad nos tenemos que creer que 1,6 millones de personas no acuden a su puesto de trabajo por el envejecimiento? ¿O más bien son excusas para la vagancia?

Pues bien, la polémica sigue, ya saben las encuestas van de pena, los casos de corrupción se acumulan y Trump ha medio filtrado que Sánchez miente en lo de que no va a alcanzar el 5% del gasto en defensa. Todo son malas noticias para Pedro, ayer, se graduaba su hija, y la ultraderecha, es decir, la UCO, le amargó el evento señalando a su gran amigo, ahora seguramente desconocido, Juan Manuel Serrano. 

El caso es que hacia algún lado hay que derivar la atención y Feijóo y el absentismo han sido las víctimas perfectas. Pero, como con la okupación, pese a negar la existencia del absentismo, los datos, dicen lo contrario. Así, se ha conocido que se han dedicado 9,4 millones de euros desde que se instalaron en La Moncloa en 2018 para contratar detectives que comprueben si los trabajadores de baja mienten o no con sus problemas de salud. 

Según ha podido comprobar OKDIARIO, el Ejecutivo "acumula desde enero de 2019 cientos de contratos por miles de euros" dedicados a pagar el servicio de detectives "para el control y seguimiento de trabajadores en situación de Incapacidad Temporal, afectos de algún tipo de incapacidad permanente, o beneficiarios de otras prestaciones de la Seguridad Social".

En estos momentos, también es bueno recordar el informe del pasado año del Consejo General de Economistas que apunta a que la modificación por parte del Gobierno de cuatro leyes desde 2019 es la causa detrás del aumento disparatado del absentismo. Señalan a cuatro normativas que han modificado los incentivos. En primer lugar, el real decreto 8/2019 que introdujo el registro diario de jornada, "de modo que toda ausencia quedaría reflejada en el cómputo horario".

La segunda, mucho más importante, la derogación del artículo 52d del Estatuto de los Trabajadores, por el que se "eliminó la posibilidad de justificar un despido por absentismo en ciertas condiciones, reduciendo así el riesgo laboral de encadenar bajas". Sumamos la ley 10/2021, de trabajo a distancia, es decir, el teletrabajo lo que facilita "trasladar parte del absentismo al ámbito virtual". La cuerta es el real decreto 1060/2022, vigente desde abril de 2023, "los partes médicos se tramitan electrónicamente; el trámite rápido facilita la declaración de procesos breves y de patologías de difícil objetivación, incrementando posiblemente el número de bajas registradas".

Sobre la polémica también se ha pronunciado Ángela de Miguel, presidenta de Cepyme, en una entrevista para Invertia: "Ahora mismo es un problema de Estado. Nos cuesta muchísimo dinero a todos. Hablamos de 17.000 millones de euros que pagamos las empresas -que al final se repercuten en los precios o en no poder subir salarios- y otros 16.000 millones que pagan los ciudadanos a través de impuestos y cotizaciones".

"Tenemos mucho margen de mejora para invertir ese dinero en la sanidad de los trabajadores y analizar seriamente qué pasa, porque tenemos casi el doble de tasa de absentismo que la media de la Unión Europea. Alemania, con la mitad de nuestra tasa, ya está tomando medidas serias de control e inspección".

En concreto, sobre la polémica de Feijóo, de Miguel cree que es importante que "los ciudadanos sean conscientes de que esto nos impacta a todos", "Parte de nuestros impuestos se dedican a cubrir esto en vez de ir, por ejemplo, a mejorar la sanidad. Si se invirtiera en sanidad, se agilizarían las pruebas médicas y los procesos de curación, reduciendo los tiempos de baja".

"Para una pyme el absentismo es dramático. Volviendo al ejemplo de la panadería, si te falta uno de los dos trabajadores, tienes que cerrar porque no puedes atender y hacer el pan a la vez, pero tienes que seguir pagando ese salario. Creo que la ciudadanía ya lo va entendiendo porque las tasas actuales sobrepasan lo normal. Al final nos afecta a todos, incluso a los propios trabajadores que se quedan en las empresas y ven sus equipos reducidos, haciendo que trabajar sea mucho más duro".

Y ojo, el ejemplo de la panadería es muy significativo, 'si falta un trabajador, tienes que cerrar porque no puedes atender', en cambio, si eres el Estado, puedes invertir en detectives que sepan si tus funcionarios tienen una dolencia o no, cosa que el pequeño empresario no se puede permitir.