La asociación de fabricantes de automóviles (Anfac) sale al paso de las últimas declaraciones del Gobierno contra los vehículos diésel, que no entiende ni comparte. Lo hace a través de un duro comunicado (en el documento adjunto), en el que acusa al Ejecutivo de demonizar un sector con ataques que no se corresponden a la realidad -por razones medioambientales o técnicas- y que son “perjudiciales” para las ventas y para los consumidores.

Anfac pide a Sánchez “prudencia, ponderación y diálogo”, al tiempo que documenta con una serie de datos sus exigencias. En primer término, asegura que no estaría justificada una subida de impuestos para los vehículos diésel porque contaminan menos que los de gasolina. En concreto, los nuevos modelos diésel emiten no sólo menos gases contaminantes CO2, sino hasta un 84% menos de NOx (óxido de nitrógeno, muy perjudicial para la salud).

Anfac prueba con datos que los nuevos diésel emiten menos CO2 que los de gasolina y hasta un 84% menos de NOx

A esa realidad se une la otra, el retroceso en ventas, por la incertidumbre creada. En concreto, el désel ha perdido ya seis puntos de cuota de mercado desde enero, pero esa tendencia es más acusada en los vehículos nuevos: las ventas “están disminuyendo drásticamente”. Por el contrario, la cuota de los de gasolina ha aumentado un 5%, auunqued emiten más CO2, lo cual es un problema añadido a la reducción de emisiones. 

“El problema no es el diésel. Son los coches viejos que circulan por nuestras carreteras”, señala Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de Anfac (en la imagen), en la misma línea que ya adelantó al presentar en mayo el balance del sector en 2017, cuando explicó que "la transición energética no es posible sin el motor".

Pide a Sánchez prudencia y diálogo después del clima de incertidumbre creado... que ya se nota en las ventas

Anfac no olvida, por último, el impacto en la industria española, que “ensambla más de 1,4 millones de vehículos diésel y dos millones de motores al año”. El precedente ya está en Volkswagen Navarra, cuyo un cierre temporal que evidencia el “error” de la ministra Teresa Ribera contra el diésel.

El problema, que también ha afectado a Seat, es real, asegura, porque las plantas españolas tienen asignados 15 nuevos modelos en el próximo año y medio, la mitad con versiones alternativas (híbridos, eléctricos y gas), lo que afectará a la planificación y producción.