• Ahora toca vaciamiento en Europa: se carga 2.000 puestos de trabajo en sólo un año.
  • De estos, 503 corresponden a España y 876 a Alemania, los dos países que más ventas aportan.
  • A todo ello se suman cierres y despidos en: Francia, Reino Unido, Alemania, Bélgica, España y Portugal.
  • El objetivo es enriquecerse y capitalizar, pues su presidencia acaba en 2019 aunque podría renovar.
  • De ahí que la 'megaembotelladora' no dude en quitar puestos de trabajo y deslocalizar, a pesar de los beneficios.
  • Y ojo, hay un proyecto de fusión con Coca-Cola Hellenic, el embotellador oriental.
En Coca-Cola, parece que la gestión de Sol Daurella (en la imagen) se puede resumir como fusionar para despedir y desmantelar. Primero, lo hizo en el embotellador español -surgió en 2012 de la fusión de las principales empresas que envasaban el famoso refresco y años después, hizo un ERE con beneficios, cerró tres plantas y se cargó la de Fuenlabrada- y ahora lo repite desde la silla de presidenta de la 'megaembotelladora' europea. Coca-Cola European Partners (CCEP) nació en 2015, al fusionar tres embotelladoras de 'la marca de la felicidad' en el viejo continente. Ahora, tras el vaciamiento en España, llega el turno de Europa, pues se ha cargado casi 2.000 puestos de trabajo sólo en un año, (concretamente, 1.982 entre septiembre de 2016 y septiembre de 2017), según los sindicatos europeos. Y ojo, porque algunos puestos podían ocupar a más de una persona, por lo que en despidos, podrían superarse los 2.000. De estos, 503 se dieron en España, donde la plantilla pasó de 4.610 personas a 4.107, y 876 en Alemania. Paradójicamente, son los dos países que más ventas aportan a CCEP: el 24,5% y el 20%, respectivamente, según los últimos resultados. A todo esto se suman cierres y despidos en Francia, Reino Unido, Alemania, Bélgica, Países Nórdicos, España y Portugal. En Francia, quitan producción y plantas, aumentando el posicionamiento del producto fabricado en la planta de Barcelona, y hay huelga en cuatro fábricas (entre ellas, la de Marsella). En Reino Unido, se cierra otra planta de embotellado, quedando solo cuatro, y provocando 266 despidos, además cierra un centro de distribución que afecta a 62 empleos. En Alemania, hay dos cierres en marcha (uno, el de la fábrica de Weimar), bajas voluntarias y traslados para los trabajadores. En Bélgica, se prevén 73 despidos, más traslados y bajas voluntarias, y se perderá la distribución directa (pasa a terceros); aunque se va a negociar, es probable que haya huelga. En Países Nórdicos, se están dando muchos despidos y además, en Suecia se ha suprimido la distribución. Y en España y Portugal, la sangría de empleados no ha acabado. Los planes de bajas voluntarias planteados de forma unilateral por la empresa también podrían afectar a los trabajadores que se quedan: podrían eliminarse puestos de trabajo si se desmantelan algunos departamentos. Asimismo, se están llevando trabajos administrativos a Bulgaria y Reino Unido: Cobega, empresa de los Daurella y dueña del 19% de CCEP, ha trasladado su departamento financiero a Londres, según Crónica Global. Además, CCEP se está asociando con cerveceras para que una sola persona (por supuesto, del propio distribuidor de cerveza) prevenda los productos de Coca-Cola y también lo quiere hacer con la distribución. Todos estos cierres y despidos están en línea con la estrategia presentada por el Ceo, Damian Gammell, en la conferencia para Analistas de Gran Consumo de Nueva York (CAGNY) esta semana. Se habla de reestructuración, pero de forma fina, claro está: racionalización de centros de producción y de distribución, eficiencia en la cadena de suministro (optimización, eficiencias laborales y proyectos de automatización), centralizar y optimizar las funciones corporativas. Claro que la gestión de Daurella también se puede resumir como echar a gente y subir en bolsa, aunque la acción aún esté por debajo del precio al que debutó (35,95 euros). Y es que el objetivo es enriquecerse y capitalizar, pues su presidencia acaba en 2019, pero podría renovar. Todo depende de la mayoría accionarial… Ahora el embotellador español posee el 34% de CCEP y de este porcentaje, el 19% es de los Daurella. De ahí que la 'megaembotelladora' no dude en quitar puestos de trabajo y deslocalizar, a pesar de los beneficios. Y ojo, porque hay un proyecto de fusión con Coca-Cola Hellenic, el embotellador oriental, el segundo más grande del mundo que opera en 28 países: Grecia, Chipre, Irlanda, Irlanda del Norte, Austria, Suiza, Italia, Polonia, República Checa, Croacia, Estonia, Letonia, Hungría, Nigeria, Rusia y Ucrania, entre otros. Cristina Martín [email protected]