En Uganda, dos hermanas cristianas, Amina y Shamila, estuvieron a punto de morir en la madrugada del 6 de septiembre después de que su vivienda, situada en Kibenge, en el distrito ugandés de Kasese, fuera incendiada por su padre mientras dormían.
Las jóvenes aseguran que el ataque se produjo después de que abandonaran el islam y se convirtieran al cristianismo el pasado 26 de agosto. Su padre les habría advertido previamente de que actuaría conforme a la ley islámica.
Las dos hermanas se despertaron al percibir el fuerte olor del combustible: «Vimos las llamas salir de la casa y supimos que nuestras vidas corrían peligro».
«Nos alegra decir que el fuego consumió nuestro refugio, pero no nuestra fe ni nuestra esperanza en Jesucristo», afirmó Amina, quien también atribuyó su supervivencia a la ayuda de Dios.
Se trata de un ejemplo más de la persecución de los islamistas hacia los cristianos, que no aceptan la conversión al cristianismo.
Por cierto que Uganda fue el país que, en los años 90, introdujo la regla ABC (abstinencia, Be faithful-fidelidad y condones) para luchar contra la propagación del sida, también entre personas homosexuales, que consiguió muy buenos resultados.