
Cuando hablamos de okupas siempre puede llegar una historia que nos sorprenda, pese a ver casos a diario. Y eso ha sucedido con lo que cuenta el Faro de Vigo. Hasta veinte okupas vivían en una escuela infantil, Dumbo, en la calle Couto San Honorato. La dueña decidió contratar a una empresa antiokupas que consiguieron desalojarlos el domingo.
Y el grupo okupa debió pensar aquello de 'Un desalojo, otra okupación'. Para qué plantearse pagar por una vivienda, por lo que se han mudado a un sitio a escasos metros de la escuela infantil. Concretamente a una residencia de mayores de la "Fundación San Rosendo, ubicada en la plaza de Santa Rita, entre las calles Filipinas y Baixada á Salgueira".
El local está vacío y no es la primera vez que sufre okupaciones, por lo que el propietario puso barrotes y tapió las ventanas, pero este grupo ha conseguido encontrar un hueco, romper parte del blindaje y entrar, los vecinos fueron testigos.
El local está en condiciones completamente insalubres y los vecinos denuncian que, desde sus propios pisos, pueden ver a los okupas drogarse y encender velas por la noche, con el consiguiente riesgo.
"Nosotros tenemos tres hijas, una de siete, una de nueve y otra recién nacida. El otro día llegamos a casa y una de ellas nos preguntó quién era esa gente que estaba por la calle con comportamientos muy extraños provocados por el alcohol o las drogas. No puede ser que ahora, cuando nos digan que quieren bajar a la calle, tengamos que estar pendientes de si están o no los okupas para dejarles bajar. ¿Quién protege a nuestros hijos?", declara una vecina al medio.
Los vecinos aseguran que por la noche tienen que cerrar todas las persianas y los estores. Y es que denuncian la inseguridad porque la calle se está convirtiendo en un foco de trapicheo de droga. Han preparado una carta para enviar al alcalde de Vigo: "por el estado de degradación que no solo dificulta el día a día, sino que genera un miedo real entre quienes vivimos aquí". Por tanto, reclaman una estrategia que obligue a los propietarios de inmuebles okupados a su cierre efectivo o a su rehabilitación, puesto que los desalojos aislados no están funcionando.









