Lo cuenta Hassan II en ese vídeo corto y resolutivo, que nadie debería perderse. Escuchen a Hassan II, descendiente del profeta y papá de Mohamed VI, el actual rey de Marruecos que tan amigo es de España, como en la tarde del martes afirmara el dulce José Manuel Albares en el Senado, sin despeinarse: Marruecos es nuestro amigo.
Un marroquí jamás se hará francés ni se sentirá francés. Sería malo, según el rey alauí pero, en cualquier caso, es imposible. Ya saben, por la religión y otras cosas.
🇲🇦 Hassan II, padre del actual rey de Marruecos:
— Frontera (@Frontera_es) April 6, 2026
“La integración sólo es posible entre europeos; los marroquíes no se integrarán nunca, se lo aseguro”. pic.twitter.com/oj5b8taKD9
Toda Europa se pregunta por qué los marroquíes nacidos en Francia odian a Francia. Pues no deja de ser sencillo: pues porque el islam no sabe de misericordia. Tiene un dios-creador, no un Dios-padre. De hecho, para un mahometano llamar padre a Dios es algo parecido a una blasfemia. Eso significa para el islam que el hombre no es tan importante y también significa que no le debo nada a la sociedad que me acoge. Son infieles, y como tales deben ser tratados. Los hombres deben ser asesinados y las mujeres violadas.
Esto no lo dijo Hassan II, lo digo yo. Ahora bien, ambos coincidimos en que los musulmanes nunca se integrarán. No se integran porque no quieren integrarse.










