Ante el nuevo año 2026, conviene echarle un vistazo a la carta que el presidente de Telefónica, Marc Murtra, ha remitido a su plantilla, es muy divertida. Sin entrar en pormenores, la tesis central de Murtra es que el mercado, que lleva castigando a Telefónica desde hace tiempo, con la acción en caída libre, se ha equivocado. No ha sabido analizar sus profundas decisiones. Recuerda a aquella vez en que el entonces vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, nos informó de que el pueblo se había equivocado. Los españoles no habían valorado convenientemente las bondades del dúo González-Guerra.
A ver, don Marc, don Alfonso: ni el electorado ni el mercado se equivocan. Simplemente son libres para votar a quien les convenga o a comprar y vender lo que quieran. De hecho, el electorado, o el mercado, no es otra cosa que la suma algebraica de millones de decisiones individuales. Pero el único que decide es el individuo. Ni aciertan ni se equivocan, si ustedes me entienden.
Por decirlo de otro modo: los mercados nunca se equivocan o se equivocan siempre, que es lo mismo.
Al tiempo conviene recordar que una multitud, pongamos 70.000 personas reunidas en el Santiago Bernabéu, nunca desafinan. Siete sí, 70.000 jamás. Puede desafinar uno, incluso 1.000, pero el resto ocultará su pifia y al final, todo sonará coherente.
Esto quiere decir que las masas nunca desafinan, la apariencia siempre será buena, pero no se equivocan nunca o se equivocan siempre porque no juegan con lss categorías de verdad y mentira sino con los hechos, que tan sólo son o no son.
Así que, para 2026, dejemos de preocuparnos por estar dentro de la masa y sí de ser coherentes.
Por las mismas, no nos salvamos ni nos condenamos en masa sino en discretos grupos de a uno. En este sentido, seamos un poco más individualistas.










