Lo hemos advertido en numerosas ocasiones, con la Ley Trans estamos ante otro Sólo sí es sí, ante lo que podemos denominar el legado de la mente preclara de la exministra Irene Montero. La Comunidad de Madrid ya alertó sobre el número de agresores que se hacen trans para eludir la Ley de Violencia de Género. Pero la Ministra de Igualdad, Ana Redondo, soberbia como su predecesora en el cargo, aseguró que "los casos aislados no se pueden elevar a categoría".

Razón no le faltaba al Gobierno de Ayuso: ya se conocen varios casos en los que maltratadores se hacen mujeres para eludir la ley contra violencia de género, pues al sentirse mujer, si pegan a otra mujer ya hablamos de violencia intrafamiliar, con penas menores que la violencia de género. Además de los casos que ya han llegado al lado de la 'víctima', que siendo hombre se declara mujer para acceder a protección y otras medidas que le pueden ser favorables. Después fue la Fiscalía General del Estado la que le dio un toque a Interior y al Gobierno. En su memoria anual, relativa a 2024, el ministerio público alertó que son muchas las fiscalías preocupadas con estos cambios registrales de sexo, realizados en fraude de ley para dañar a las víctimas de violencia de género.

Lo mismo ocurre con las oposiciones que tienen cupo reservado a mujeres. Ya lo hemos visto en varios casos, y ahora ha vuelto a suceder. D. L. Y., aspirante a una de las 126 plazas de Bombero del ayuntamiento de Madrid, era el número 201 en el ranking. Decidió cambiarse de género, se sentía mujer, lo que hizo que ascendiera unos cien númeross, todo sin ningún tratamiento ni físico ni hormonal, condiciones por otro lado que no son necesarias para cambiar de sexo en España. 

Otro opositor, que había quedado en el puesto 127 en la prueba de trepar, recurrió las calificaciones, y el transexual quedó fuera al realizar las pruebas médicas, también pedidas por el otro opositor recurrente. Le midieron los niveles de testosterona y los análisis mostraron que su cantidad era normal y propio de un varón.

Ahora, según ha podido saber ABC, el opositor trans expulsado ha recurrido en los juzgados su expulsión del proceso para convertirse en bombero y la Sección de lo Contencioso-Administrativo de Madrid ha aceptado el recurso judicial.

La ley trans es muy clara: reconoce la identidad de la persona trans a través de un procedimiento administrativo en el Registro Civil, donde la persona interesada expresará su voluntad ante el funcionario y será efectivo a los tres meses cuando ratifique su deseo. Así, elimina cualquier informe o diagnóstico médico o psicológico que acredite su disforia de género y la necesidad de haber recibido un tratamiento de hormonas de al menos dos años. Y es que claro, si para ser mujer vale con que te percibas como tal, ¿quién puede decirte que no te percibes mujer? Sería delito de odio.