Sr. Director:

San Anselmo nació en 1033 en Aosta (Piamonte). Profesó como monje benedictino en el monasterio de Le Bec (Francia) fue profesor de Teología y Abad. Elegido para la sede primada de Inglaterra, Canterbury, luchó por la libertad de la Iglesia, lo que le valió por dos veces el destierro. Murió en el año 1109. Es el teólogo más importante de la Edad Media. Su famoso argumento sobre la existencia de Dios, aún es estudiado y analizado por importantes filósofos y teólogos y contra el cual nada ha podido el pensamiento ateo de los filósofos moderno, mucho de los cuales no la han entendido como Nietzsche, Sartre y sus postmodernos y líquidos corifeos que presumen de ateos e insensatos. Que se mofan de su necedad como el insensato del Argumento de san Anselmo, que dice así: DIOS ES AQUELLO QUE ES MEJOR QUE EXISTA QUE NO EXISTA Y QUE ÚNICO EXISTENTE POR SÍ MISMO. HIZO TODAS LAS COSAS DE LA NADA.

EL ARGUMENTO SE DESARROLLA ASÍ.

Dios es aquello, mayor que lo cual nada puede pensarse.  Pero aquello mayor que lo cual nada puede pensarse, debe existir, no solo mentalmente, en idea, sino también extramentalmente. Así pues, Dios existe, no solo en la idea, mentalmente, sino también extramentalmente.

(La premisa mayor presenta simplemente la idea de Dios, la idea que tiende Dios un hombre, aunque niegue la existencia de Dios, cualquier hombre incluido el insensato)

La conclusión está clara: “puesto que si aquello mayor que lo cual nada puede pensarse existiese sólo en la mente, no sería aquello mayor que lo cual nada puede pensarse. Algo más grande podría pensarse. A saber, un ser que existiese en la realidad extramental y no únicamente en la idea

SAN ANSELMO LA PRESENTA ASÍ: ¿Qué eres, pues, mi Dios y Señor, si nada mayor pueda pensarse?  Mas que serás, sino el ser más perfecto de todos, único existente por sí mismo, que hizo todas las cosas que no sea esto menos que lo que puede pensarse, pero esto no puede pensarse acerca de TI. ¿Qué bien puede faltar al sumo bien por quien todo bien existe?  Así pues, eres justo, veraz, bienaventurado y cuanto es mejor que exista que no exista; mejor es, en efecto, ser justo que injusto, bienaventurado que  infeliz.