
Viernes 21 de noviembre, en el Palacio Real de Madrid, se festeja el quincuagésimo aniversario de la toma de posesión de Juan Carlos I como Rey de España (fue en el Congreso de los Diputados) pero Juan Carlos I, el primer protagonista de todos los actos está en Abu Dabi, insultado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y repudiado por su propio Hijo, el actual monarca Felipe VI.
Y hasta por su propia esposa, la reina Sofía, que acepta el Toisón de Oro de manos de sus hijos en un aniversario en el que falta su esposo.
Vamos con lo bueno. Tanto el Rey Felipe VI como Felipe González, ante la cara de póker de Sánchez, defienden al Rey Juan Carlos I quien, "ya antes del pacto constitucional apostó por la democracia". Estas palabras del socialista González contrastan con las recientísimas declaraciones de Pedro Sánchez, quien se burló sarcásticamente (es muy gracioso) de SM Juan Carlos I, durante sus últimas entrevista periodística, asegurando que el reciente libro del monarca no se lo va a leer ni lo regalará estas navidades.
El Rey, en el acto de ingreso en la Insigne Orden del Toisón de Oro de la Reina Sofía, Felipe González, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y Miquel Roca i Junyent
— Casa de S.M. el Rey (@CasaReal) November 21, 2025
🗨️Gracias a quienes contribuyeron a consolidar la libertad, la democracia y el prestigio de nuestro país. pic.twitter.com/1vin1tj4V0
En cualquier caso, el actual monarca no estará en el Congreso cuando se celebre... el quincuagésimo aniversario del restablecimiento de la Democracia en España, porque a Sánchez no le gusta Juan Carlos I y porque a Felipe VI lo único que le intereses permanecer. No se da cuenta de que las grandes realizaciones españolas siempre se han conseguido cuando el español piensa en avanzar fuera no en mantener su posición.
Es decir, España hace cosas grandes cuando se entrega a Cristo y expande su ser por el mundo para ayudar al otro, no cuando se mira al ombligo, vuelto sobre sí mismo para odiar al vecino.
En cualquier caso, el actual monarca no estará en el Congreso cuando se celebre... el quincuagésimo aniversario del restablecimiento de la Democracia en España, porque a Sánchez no le gusta Juan Carlos I
Volvamos al acto de hoy en el Palacio Real:
Sánchez prefiera una segunda Transición y una España republicana, liderada por él: una monarquía formal, anulada de hecho y utilizada por Moncloa. ¿Y eso no provoca el guerracivilismo vigente hoy en España? Pero esto, al Sanchismo no sólo no le disgusta, sino que le agrada mucho. Sobre las dos Españas es como Sánchez afirma su autoridad.
Por cierto, en el acto siguiente, en el Congreso, el socialista Juan José Laborda, pidió a los socialistas y populares que volvieran al entendimiento de la Transición... otro palo al Sanchismo.
Sánchez prefiere una segunda Transición y una España republicana, liderada por él: una monarquía formal, anulada pero utilizada por Moncloa. ¿Y el guerracivilismo vigente hoy en España? Ya, pero esto, al Sanchismo no sólo no le disgusta, sino que le agrada
Otrosí, el adjetivo de la monarquía española no es el de constitucional sino el de católica, porque los regímenes políticos dependen de la tecnología de cada época. Por ejemplo, la sociedad digital apunta hacia una vuelta a la democracia asamblearia. Ahora bien, los principios morales son los que mantienen la monarquía española porque la monarquía española o es católica o es un desastre. De hecho, suele acabar en la república. Lo digo porque desde el discurso de Felipe VI en la última Asamblea General de Naciones Unidas, cuando apostó porque España se convirtiera en un referente de la salud sexual y reproductiva, es decir del aborto, hay un antes y un después en la imagen que sobre la monarquía tiene cualquier católico español coherente.
A un rey español se le puede perdonar todo, menos que caiga en la Cristofobia, porque la monarquía española será católica -sí, también en 2025, o más que nunca en 2025- o no será.











