En Zimbabue, actualmente, el aborto sólo está legalizado cuando la vida o la salud física de la madre se encuentran en grave peligro, o en casos de violación o incesto.
Sin embargo, una información de The European Conservative revela que los gobiernos del Reino Unido -del muy progre Keir Starmer- y de Suecia están tratando de presionar a este país para que amplíe la ley del aborto.
¿Y cómo presionan? Por medio de ONG abortistas financiadas con fondos públicos de ambos países.
Utilizar ONGs, que se supone que son organizaciones dedicadas a impulsar el desarrollo, para fomentar el aborto -el asesinato de niños inocentes en el seno de sus madres- es una de las mayores canalladas que se pueden hacer. Y es algo ya hecho anteriormente: por ejemplo, por Mary Robinson desde la ONU y a través de ONGs...
Pero es que, además, sondeos recogidos por este medio de comunicación indican que en torno al 85% de los zimbabuenses se oponen al aborto.
"Es muy preocupante, pero no sorprendente, descubrir que el impulso a favor del aborto en Zimbabwe proviene de otros países", señaló Julie Glen-Williamson de Pro-Life Zimbabwe. "Sabemos que los zimbabuenses son abrumadoramente provida. Pero no imponemos nuestros valores a otros países, entonces, ¿por qué estos países se sienten con derecho a interferir en nuestros asuntos? Esto es una especie de neocolonialismo".
Por su parte, Catherine Robinson, portavoz de Right To Life UK, apuntó: "Es profundamente preocupante que los contribuyentes del Reino Unido estén pagando para que un grupo de presión introduzca una ley extrema sobre el aborto en Zimbabwe". "Esto es una interferencia directa en una democracia extranjera donde las encuestas muestran que la gran mayoría de la gente se opone a los cambios legales que están imponiendo al país las organizaciones extranjeras. Las decisiones sobre la ley en Zimbabwe deberían ser tomadas por el pueblo de Zimbabwe, no impulsadas por ONG extranjeras con puntos de vista extremos".
"Las encuestas del Reino Unido muestran que es poco probable que la decisión del Gobierno del Reino Unido de financiar este lobby sea popular en el Reino Unido, donde el 65% de la población general se opone a que el dinero de los contribuyentes se destine a financiar abortos en el extranjero", añadió. "Pedimos una investigación urgente sobre por qué la financiación de los contribuyentes del Reino Unido se ha utilizado para interferir en democracias extranjeras para introducir cambios radicales en la legislación sobre el aborto y el fin inmediato de la financiación de equipos de lobby que están tratando de introducir leyes extremas sobre el aborto en el extranjero".
El 21 de noviembre, la conferencia de obispos católicos de Zimbabue denunció: “Durante este tiempo de Adviento, mientras María lleva a su hijo por nacer, damos la voz de alarma ante los intentos de organizaciones extranjeras de imponer el mal del aborto a nuestro pueblo y a nuestra cultura de respeto por todas las formas de vida”, escribieron. "Alentamos a todas las personas de buena voluntad, especialmente a nuestros representantes públicos, a resistir esta presión para retirar la protección a los miembros más vulnerables de nuestra comunidad, los ciudadanos no nacidos de nuestra comunidad".










