Decía Chesterton enemigo jurado de los filántropos, que a Tolstoi -padre de la filantropía contemporánea- le molestaba la alegría de los seres humanos. Y añadía que los humanitaristas odiaban a la humanidad: les molestaba ver a la gente alegre. 

Al tiempo, se toman tan en serio su filantropía que antes de verles sufrir prefieren ejecutarles. Los humanitaristas se dedican a hacer que los vulnerables sobrevivan, no que mejoren ni que se ganen el pan con el sudor de la frente: eso podría convertirles en hombres conscientes de su dignidad.

Recientemente, el filántropo multimillonario Bill Gates mantuvo una reunión secreta con las eléctricas españolas más proclives al Nuevo Orden Mundial (NOM) progresista a la que luego me referiré. Pero antes debemos aclarar quién es Bill Gates, para entender el significado de dicha reunión 'secreta'.  

El multimillonario amigo de Sánchez amenaza a las eléctricas que sigan el camino de Trump en el debate nuclear español. El presidente norteamericano califica como "estafa" la "emergencia climática" que venden Gates y Pedro Sánchez

No es coña, Bill Gates es el abanderado de la esterilización de los pobres en África siguiendo el viejo axioma de que la mejor manera de acabar con la pobreza es liquidar a los pobres. Por eso, esteriliza a las africanos y fomenta la contracepción y el aborto entre los negros: no hacen más que parir.

Pues ese mismo espíritu humanitario -no es casualidad que Gates se lleve tan bien con Pedro Sánchez a quien periódicamente visita en Moncloa- brilló en la reunión -tan secreta como filtrada- de Gates con los números uno del sector energético español. No con todos, que el gringo sabe a quién debe darle prioridad. Desde luego sí a Iberdrola, sí a la EDP controlada por los chinos, una dictadura comunista siempre del gusto de los millonarios capitalistas, sí a Redeia, culpable del apagón de abril del pasado año y presidida por una amiga de Sánchez, la desatada Beatriz Corredor. 

Lean a continuación la crónica que para Hispanidad firmó Cristina Martín y ahí tienen los pormenores. Con el añadido de que, además de soltarles la monserga progre-climática les recordaba que él había invertido muchos millones de dólares en centros de datos, el negocio de moda, y que ese nuevo negocio precisa de mucha energía.

Ahora bien, Gates aseguraba que eso exigía mucha inversión en redes, pero el problema es que si no produces la suficiente energía -y la energía más intensiva es la nuclear, seguida de la de los hidrocarburos- no habrá energía alguna que transportar por las redes.

Esto es, que el bueno de Bill lucha por el planeta, claro, como buen humanitarista que es y por tanto (¿por tanto?) abomina de la energía nuclear pero, al mismo tiempo les recuerda a los eléctricos que, además de filántropo, él es también un hombre de negocios y que necesita energía para sus centros de datos.

Por si no ha quedado claro: Bill Gates insufla en el sector energético español su humanitarismo inhumano, que es una trampa aún más grande que la estafa climática. 

Es más: el multimillonario, amigo entrañable de Pedro Sánchez, amenaza a las eléctricas españolas que sigan el camino de Donald Trump en el debate nuclear español de ahora mismo. 

Para que quede más claro, el presidente norteamericano califica como "estafa" la "emergencia climática" que venden Gates y Sánchez y apoya toda tipo de energía, las de los hidrocarburos y la nuclear, con ansia de llegar a la fusión nuclear, la gran asignatura pendiente. 

El filántropo Gates controla el Tercer Mundo a través de varias palancas: la anticoncepción y esterilización forzosas en África, la manipulación de los líderes europeos y en las organizaciones de Naciones Unidas (sobre todo, la OMS) y, su influencia directa en los sectores energéticos y farmacéuticos

Recuerden: Gates, millonario a fuer de progresista, un filántropo de tomo y lomo, necesita mucha energía para sus negocios pero, eso sí, fomenta los tópicos del Nuevo Orden Mundial (NOM) de los que es figura militante. Esos mismos tópicos que en España sigue, por ejemplo, el presidente de la primera eléctrica española, Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.  

Ahora, ampliemos la perspectiva. El filántropo Gates controla el Tercer Mundo a través de dos varias palancas: la anticoncepción y esterilización forzosas en África, la manipulación de los líderes europeos y de las organizaciones de Naciones Unidas (sobre todo, la OMS), y su influencia directa en los sectores energéticos y farmacéuticos.

Resumiendo, y volviendo a la reunión de marras: Bill Gates es un filántropo que obtiene muchas ganancias con su filantropía. El principal discípulo empresarial de Gates en España es el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, y su principal discípulo político es un tal Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Esperemos, no sólo que su empeño imposible de combinar religión climática y energía barata y abundante, una contradicción en origen, no acabe, para España, en el cierre de las centrales nucleares de fisión sino que, por el contrario, se mantengan abiertos los reactores de fisión y, además, se experimente con fusión nuclear, la energía definitiva. 

Para bloquear esto, que es bueno para España se neutralice, Gates cuenta, también con la talibán climática Sara Aagesen, dispuesta a cerrar los siete reactores españoles y arriesgarnos, no ya a nuevos apagones sino a la parálisis de la economía española.

Tranquilos, que cuando estemos en la miseria, Gates nos proporcionará bocatas: odia a la humanidad pero ayuda a los vulnerables.