
Las artes y la música están reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como herramientas clave para mejorar el bienestar emocional, reducir el estrés y disminuir la percepción del dolor en los pacientes. Desde hace tiempo, se ha visto que ambas sirven como terapia, dando lugar a los conceptos de arteterapia y musicoterapia, respectivamente, pero también están cada vez más presentes en los hospitales para convertirlos en entornos más humanizados y hacer más agradable el tiempo de ingreso de los pacientes.
Los efectos del arte sobre la mente, las emociones y la fisiología humana ya se conocían desde la antigüedad, pero fue en el siglo XX cuando empezó a surgir el concepto de arteterapia. En concreto, cuando el artista plástico Adrian Hill estaba ingresado en un hospital durante la Segunda Guerra Mundial y estimuló a otros pacientes a compartir sus pinturas y a plasmar sus experiencias y sentimientos sobre las escenas vividas en el conflicto, los cuales comenzaron a mostrar una sensación de bienestar. Desde entonces, el uso del arte como terapia y los estudios sobre sus beneficios se han ido extendiendo.
Cuando el artista plástico Adrian Hill estaba ingresado en un hospital durante la Segunda Guerra Mundial y estimuló a otros pacientes a compartir sus pinturas y a plasmar sus experiencias y sentimientos sobre las escenas vividas en el conflicto, los cuales comenzaron a mostrar una sensación de bienestar

En España, hace unos meses, el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi (Vizcaya) publicó el libro Cuidar con arte, que recoge la experiencia de la arteterapia desarrollada en su Unidad de Cuidados Paliativos (UCP) y en la humanización de los mismos, dentro del marco de su programa de Atención integral a personas con enfermades avanzadas que apoya Fundación “la Caixa” y más adelante, la Fundación Pía Aguirreche. Un libro escrito por Ainhoa Rodríguez López y Daniela Garavelli, arteterapeutas y colaboradoras de la UCP del citado hospital, en colaboración con el coordinador de dicha unidad, el Dr. Julio Gómez Cañedo; y en el prólogo se ha contado con Nadia Collette, arteterapeuta de la UCP del Hospital de la UCP del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona, referente y pionera de la arteterapia en los cuidados paliativos de nuestro país.
Cuidar con arte incluye dibujos, pinturas, textos y creaciones tridimensionales realizados por los pacientes, así como sus testimonios y cartas dirigidas a sus familiares. “Con esta publicación, el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi pone en valor una experiencia asistencial que integra la dimensión artística en el abordaje paliativo, reforzando su compromiso con un modelo de atención centrado en la persona y en la humanización de los cuidados. Llevamos años desarrollándola, con muy buenos resultados”, explicó el Dr. Gómez Cañedo. Se presenta la arteterapia como una intervención orientada a la atención integral de la persona, especialmente en etapas de enfermedad avanzada, final de vida y procesos de duelo; apoyándose en la relación entre la persona acompañada, los materiales artísticos y el arteterapeuta, a través de un proceso que potencia la comunicación, sobre todo, cuando el lenguaje verbal resulta insuficiente para representar vivencias, miedos, recuerdos, despedidas, dolor o esperanza, y se opta por hacerlo mediante distintos lenguajes artísticos. Además, el libro se puede descargar de forma gratuita desde la página web del hospital.
Otra muestra de arteterapia, se encuentra en los talleres que ha realizado el equipo de voluntariado de la Fundación Hospitalarias Madrid para pacientes hospitalizados, acercando el arte como una herramienta de acompañamiento y bienestar emocional. Y es que a través del dibujo y el color, las personas pueden liberar tensiones, reducir la ansiedad, fortalecer su autoestima y dar forma a sentimientos que a veces les resulta difícil expresar con palabras. Los voluntarios fueron habitación por habitación ofreciendo la actividad directamente al paciente, sin prisas, con cercanía y dedicación, pues en dicha Fundación creen que el cuidado va más allá de lo clínico: acompaña, escucha y pone a la persona en el centro.
El Hospital San Juan de Dios de Santurtzi (Vizcaya) publicó el libro Cuidar con arte, que recoge la experiencia de la arteterapia desarrollada en su Unidad de Cuidados Paliativos (UCP) y en la humanización de los mismos

La asociación cultural sin ánimo de lucro Believe in Art también lleva tiempo apostando por el arte en los espacios hospitalarios, pues se creó en 2013, en Zaragoza, con el fin de cambiarlos y humanizarlos a través de la creación artística, contribuyendo a mejorar el bienestar y el estado de pacientes, familiares y equipos médicos. No están solos en dicha misión, sino que tienen la colaboración de socios, artistas, voluntarios y empresas. Uno de sus voluntarios, Andrés Anadón, coordina la elaboración de murales y otras obras artísticas en los hospitales, y también comparte su conocimiento sobre arte y salud en centros educativos a través del proyecto ‘Ole mi cole’, con el que se crean murales junto al alumnado que después lleva a la práctica un artista. “Los hospitales suelen recordarse como lugares fríos y “por eso mismo el arte es el aliado perfecto para modificarlos, puedes enriquecer ese entorno sin hacerlo más complejo ni que dificulte la labor de sus especialistas”, refirió Anadón, en una entrevista en El Periódico del Voluntariado.
El pasado verano, tras meses de trabajo, se lanzó el primer proyecto de arteterapia de la Fundación Aladina en el Hospital Niño Jesús de Madrid, gracias a la colaboración de la Asociación Kaylan. Desde Aladina se subraya que arteterapia no es solo pintar o hacer manualidades, sino una intervención terapéutica que usa lenguajes creativos (pintura, collage, escritura...) para favorecer el bienestar emocional y psicológico de los niños y adolescentes con cáncer. Y es que se ha demostrado que dicha terapia puede ayudar a estos pacientes a: expresar emociones difíciles; reducir el estrés y la ansiedad provocados por pruebas y tratamientos; reforzar su autoestima y estado de ánimo; y les permite reconectar con su creatividad, identidad e infancia. Además, el proyecto no sólo apuesta por acompañar el tratamiento, sino también medir con rigor su impacto porque, aunque se sabe que el arte transformar, se quiere demostrarlo con datos, a través de la observación y la escucha activa de pacientes, familias y equipo médico; y usando indicadores como la calidad de vida y variables emocionales asociadas a la hospitalización.
Desde Aladina se subraya que arteterapia no es solo pintar o hacer manualidades, sino una intervención terapéutica que usa lenguajes creativos (pintura, collage, escritura...) para favorecer el bienestar emocional y psicológico de los niños y adolescentes con cáncer

Este proyecto de arteterapia se suma a los programas de apoyo que Fundación Aladina viene impulsando desde sus inicios, en 2005, para mejorar la calidad de vida de los niños con cáncer y sus familias a través de distintas actividades: las terapias con perros (por ejemplo, junto a la Asociación Perros Azules), el ejercicio físico, el ocio terapéutico, etc. Recientemente, ha lanzado ‘Amigos Peludos’, un innovador proyecto de investigación que integra ciencia, humanización y el potencial terapéutico de los animales para mejorar la calidad de vida de niños con enfermedades graves y crónicas; y lo ha hecho junto a la Fundación Mapfre, el Hospital Universitario de la Paz y la Asociación Perros Azules. De esta forma, no sólo se realizarán las Terapias Asistidas con Animales (TAA) en niños oncológicos, trasplantados y con otras patologías, tanto durante su hospitalización como de forma ambulatoria; sino que se incluye un estudio de investigación para analizar su impacto y también el seguimiento específico de posibles colonizaciones por bacterias resistentes y de la microbiota en niños y perros para garantizar la seguridad de la intervención.
La Fundación Cultura en Vena, creada por el arquitecto, diseñador y gestor cultural Juan Alberto García de Cubas, se ha implicado en que la cultura forme parte del cuidado de los pacientes. Así, integra la música, las artes visuales, la lectura, la escritura y la mediación cultural en hospitales y también en territorios en riesgos de despoblación; construyendo alianzas entre cultura y sanidad, con el fin de contribuir a que la cultura sea reconocida como un activo de salud y bienestar en las políticas públicas. Entre sus proyectos, están: Músicos Internos Residentes, apostando por la música y su contribución positiva; exposiciones itinerantes en ambulatorios y pueblos; jornadas de arte y salud en museos para visibilizar problemas de salud y crear más vínculos entre pacientes y personal sanitario; fomento de la lectura y la escritura en pacientes pediátricos; el arte de cuentacuentos como herramienta terapéutica; y experiencias culturales para el personal sanitario.
Actualmente, el modelo de la Fundación Cultura en Vena está activo en 18 hospitales y se desarrolla en colaboración siete servicios públicos de salud; y realiza casi 1.250 intervenciones culturales al año, mejorando así la experiencia de pacientes, familiares y profesionales sanitarios. Se trata de la única organización española que forma parte de la plataforma europea Culture & Health, la cual está redefiniendo la relación entre cultura, salud y cuidados. Una fundación que no sólo desarrolla los programas ya citados, sino que también participa en la construcción del marco público que pueda hacerlos sostenibles, contribuyendo a que cultura y salud entren en la agenda institucional como una prioridad de futuro.
El modelo de la Fundación Cultura en Vena está activo en 18 hospitales y se desarrolla en colaboración siete servicios públicos de salud; y realiza casi 1.250 intervenciones culturales al año, mejorando así la experiencia de pacientes, familiares y profesionales sanitarios

Y de la cultura en general a la música en particular, pues Juan Alberto García de Cubas cofundó Música en Vena en 2012, proyecto que surgió por inspiración de su presidenta, Virginia Castelló, tras la muerte de su mejor amiga, Marianela García de Cubas, y que nació dirigido a pacientes oncológicos. Dado su fuerte y positivo impacto social, se ha convertido en una asociación sin ánimo de lucro que busca mejorar las estancias hospitalarias de todo tipo de pacientes, familiares y personal sanitario con música en vivo. Les acerca la cultura en general y la música en particular, desdela escala más pequeña (música a demanda en habitaciones), pasando por vestíbulos y pasillos, hasta la más grande (ofreciendo espectáculos en salones de actos de hasta 400 butacas). Recuerden que el filósofo griego Platón decía que la música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo.
Actualmente, Música en Vena trabaja en más de 20 hospitales de la Comunidad de Madrid y de Cataluña, gracias a convenios suscritos con sus servicios públicos de salud; y ha realizado más de 2.200 micro-conciertos en hospitales de día y en los auditorios de hospitales, en los que han actuado más de 6.000 músicos de distintos géneros, beneficiando a más de 44.000 pacientes. Entre sus colaboradores está Reale Foundation, convencida de los efectos curativos de la música y de que es una buena herramienta de humanización de los hospitales.
Música en Vena trabaja en más de 20 hospitales de la Comunidad de Madrid y de Cataluña, gracias a convenios suscritos con sus servicios públicos de salud; y ha realizado más de 2.200 micro-conciertos en hospitales de día y en los auditorios de hospitales

También la fundación Músicos por la Salud apuesta por acercar esta disciplina artística a los entornos hospitalarios desde 2015, cuando hizo su primer micro-concierto en el Hospital Lluís Alcanyís de Xàtiva (Valencia). Dos años después, la Generalitat Valenciana adhirió sus programas a todos los centros de mayores de la Comunidad Valenciana y se fue extendiendo su labor, así en 2019 instaló su primer ‘Piano por la Salud’ en el Hospital La Paz de Madrid y realizó un tour por toda España con un vehículo cargado con 50 instrumentos y visitando hospitales de distintas ciudades. Durante la pandemia del Covid-19, la fundación se reinventó y realizó micro-conciertos online; y también se ha involucrado institucionalmente para impulsar políticas que aúnen música y salud; y ha logrado que el Parlamento de Canarias y las Cortes Valencianas aprobaran que se celebraran actuaciones en los hospitales dentro de los presupuestos de Sanidad.
Otro ejemplo de la mayor presencia de la música en los hospitales se puede ver en el Hospital Universitario de La Princesa, de Madrid, que promueve los programas ‘Música en hospitales de la Universidad Autónoma de Madrid’ y ‘Humaniza La Princesa con tu música’ para el estímulo terapéutico de los pacientes. El primero de estos programas se realiza cada quince días, coincidiendo con el fin de semana, en los vestíbulos de algunas plantas del hospital, gracias a la música clásica que ofrecen músicos profesionales del Aula de Música de la Facultad de Medicina de la UAM, con el apoyo de la Cátedra UAM Neumomadrid Chiesi que dirige Julio Ancochea, jefe de servicio de Neumología del Hospital La Princesa. Y el segundo programa permite que un piano de la Fundación Piano Vius, tras un acuerdo de colaboración con el centro, se instale en el vestíbulo para ser tocado de manera libre por quien lo desee. Este último programa se enmarca dentro de un proyecto mucho más amplio, denominado ‘HumanizArte’, que ofrece música, obras de teatro, exposiciones de pintura, coro de voces, etc. a pacientes, familiares y profesionales del centro.
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