El Gobierno de Hungría, su primer ministro, Viktor Orbán y su mayoría absoluta lo tienen claro: "el derecho del menor al adecuado desarrollo físico, mental y espiritual prevalecerá sobre todos los demás derechos fundamentales, con la excepción del derecho a la vida", es decir, primero la vida y segundo los menores, después ya vendrá todo lo demás: Toda persona tiene derecho a la vida.

De ahí las nuevas enmiendas a la Constitución aprobadas ayer en el Parlamento de Hungría, los menores tiene "una protección de carácter prioritario", "todo niño tiene derecho a la protección y a los cuidados necesarios para su correcto desarrollo físico, mental y moral".

Además, en palabras del portavoz gubernamental Zoltán Kovács, los cambios constitucionales suponen una "aclaración de que las normas legales se basan en la realidad biológica”.

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Así, el Parlamento ha blindado algo tan básico como el binarismo de género como principio constitucional con 140 votos a favor y 21 en contra. Para entendernos, el nuevo texto afirma la obviedad, solo existen dos sexos biológicos, “hombre” y “mujer”. La modificación amplía una enmienda anterior que prohíbe la adopción por parte de parejas del mismo sexo, al afirmar explícitamente que la madre es una mujer y el padre es un hombre.

Y más, decíamos en Hispandiad que no sabíamos cómo el Gobierno de Hungría iba a perfilar cómo legislará para prohibir las marchas del orgullo de este verano en Budapest, pero todo apunta a que así lo hará. Y así lo ha hecho, con otra enmienda constitucional que blinda la prohibición de las marchas del Orgullo LGTBI+. Verás cuando se enteren Pedro, Ursula y compañía...

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