Las consecuencias de las vacunas empiezan a conocerse pero aún queda mucho por saber. En una de esas pocas investigaciones dedicadas a esclarecer cuestiones completamente opacas de la pandemia tenía que declarar el doctor Anthony Fauci, quien fuera el principal experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos.

Recordarán al famoso doctor Fauci porque en su día fue el gran alabado y protegido científico por toda la progresía mundial. Se convirtió en el oráculo del Covid, era la viva imagen de la evidencia científica, no podía equivocarse, por lo que su palabra marcaba toda decisión de Estados Unidos en materia de pandemia. Decisiones que el resto del mundo copiaban, claro está. En muchas de esas declaraciones ha quedado probado lo 'gran científico' que es Fauci.

Y es que la investigación lleva años y, hasta ahora, Fauci había declarado. Pero esta semana todo ha cambiado, lo que ha causado estupor entre la bancada republicana y cambio de versión entre la progresía mediática, que ha vendido el caso como una caza de brujas. 

El más involucrado en toda la investigación es el senador Rand Paul que quedó atónito al ser el primero que recibía la respuesta de Fauci a su pregunta para esclarecer qué sabía sobre la teoría del origen de la Covid-19 a partir de una fuga de laboratorio y qué papel desempeñó el gobierno estadounidense en la financiación del laboratorio de Wuhan: "Siguiendo el consejo de mi abogado, me niego respetuosamente a responder basándome en mis derechos bajo la Quinta Enmienda de la Constitución". 

Paul, es hijo de Ron Paul, quien durante más de dos décadas representó a Texas en la Cámara Baja, fue candidato en las primarias presidenciales republicanas de 2008 y 2012, y durante toda su carrera fue el gran defensor del movimiento libertario. Su hijo Rand fue uno de los principales impulsores del Tea Party y es el heredero de la ideología libertaria de su padre. Siempre ha sido un reconocido trumpista y defensor de los valores cristianos. Sin embargo, durante toda su carrera se ha erigido en un convencido aislacionista en politica exterior, con lo que su posicionamiento puntual en la guerra de Irán con los demócratas no es un voto contra Trump sino un ejercicio de coherencia política, dejando claro que su posición no es por agradar al presidente.

A los intentos de Paul, le seguieron los del también republicano senador de Ohio, Bernie Moreno, que casi consigue quebrar a Fauci: contó la historia de una madre y su familia que por no ponerse mascarilla en un campo de fútbol al aire libre y vacío fueron "sacados a rastras del estadio y los arrestaron". "Esas políticas se implementaron porque había políticos imbéciles que escuchaban las palabras de un megalómano más interesado en haber conocido a una Kardashian que en el sufrimiento del pueblo estadounidense. Y ese es usted".

"Cuando salió a la luz esa historia, me dije: no puedo quedarme de brazos cruzados y ver cómo sucede esto", dijo Moreno. "Hace unos seis años decidí que iba a abandonar mis negocios, venderlos todos, postularme para un cargo público, postularme para el Senado de los Estados Unidos. Y aquí estoy, sentado frente a ustedes seis años después, diciendo: ¿Quién demonios se creían que eran para hacer eso?".

Fauci resistió e invocó repetidamente su derecho a no incriminarse, amparado en la Quinta Enmienda, mientras Moreno parecía intentar provocarlo para que dijera algo más: "¿Siente que está en un buen lío?" "¿Quién diablos se creía que era?".

Ante la negativa de declarar, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha acusado a Fauci de "mentir sobre todo" lo relacionado con la Covid-19, desde su origen hasta la respuesta a la pandemia. Por ejemplo, Kennedy ha criticado el hecho de que Fauci se vacunara para convencer a la población, seis meses después enfermó y eso no lo contó: “Se vacunó para convencer a los estadounidenses de que la vacuna era segura. Y luego, cuando sufrió un efecto adverso que podría haber estado relacionado con la vacuna, no se lo contó a nadie”, dijo Kennedy. “Eso es un engaño imperdonable”. Fauci, que ahora tiene 85 años, escribió en su diario que sufrió un infarto pulmonar, seis meses despues de vacunarse con Moderna.

La investigación continúa, pero todo apunta a que el doctor no va a decir ni una palabra más, por lo que la duda surge sola: ¿Qué teme Fauci?