
Politico es un diario norteamericano, que nació ya progresista. Luego se trasladó a Bruselas y hoy se ha convertido en el BOE periodístico de la capital comunitaria. Es el diario favorito de los eurócratas.
Pues bien, Politico prepara su edición en España. Puede que no vea a España como una gran potencia -desgraciadamente ya no lo es- pero, en contra de lo que piensan muchos españoles, sí tiene claro que el idioma español es una gran potencia.
Desde España, Politico quiere dar el salto a Hispanoamérica.
También es relevante la financiación de Politico, que en Bruselas actúa, no sólo como periódico sino como organizador de congresos y como profesor de la difícil asignatura del 'lobby' bruselino. Ya nadie paga por la información y la publicidad está en entredicho
Al diario de Bruselas, es más famoso ahora en Europa que en Washington, aunque en la capital americana también influye, le han salido dos competidores en la capital comunitaria: el francés Contexte y el belga Euractiv. Pero pasarán años ante de que logren destronar a Político.
En todo caso, Politico debe su prestigio a su rigor... un tanto oficialista y a que su ideario cambia con el sentir mayoritario. Los políticos europeos, tanto de la Comisión como del Europarlamento, le utilizan para filtrar sus informaciones.
Y sí, su ideario es cambiante en orden a lo políticamente correcto. Ejemplo: hoy todavía es ecologista.
Dos diarios le han imitado. El francés Contexte y el belga Euractiv. Pero Político debe su prestigio a su rigor... un tanto oficialista y a que su ideario cambia con el sentir mayoritario. Ejemplo: hoy todavía es ecologista
También es relevante, muy relevante, la financiación de Politico, que en Bruselas actúa, no sólo como periódico, sino como organizador de congresos y como profesor de la difícil asignatura del 'lobby' bruselino. Ya nadie paga por la información y la publicidad está en entredicho, en Bruselas, en España y en Sebastopol. Por eso, y por el liquidador Google y en general la inteligencia artificial, han puesto a la prensa en el disparadero; ahora, la prensa, ya digital en su totalidad, busca volver a lo presencial, lo que no deja de resultar paradójico.









