El pasado domingo 8, en Japón, se celebraron elecciones generales, convocadas por la primera ministra, Sanae Takaichi, que había llegado al cargo en octubre de 2025.

Recordemos que Sanae Takaichi, que pertenece al Partido Liberal Democrático (PLD) -el partido conservador-, fue elegida por la cámara baja del Parlamento el pasado mes de octubre, gracias a su pacto con el reformista Partido de la Innovación de Japón (Ishin). En total, en ese octubre, consiguió 237 de los 465 escaños en juego, cuatro por encima de los necesarios. 

Takaichi convocó elecciones con el objetivo de reforzar su mayoría en la cámara baja y lograr respaldo electoral para su programa político.

Y parece que lo ha conseguido: su partido, el Partido Liberal Democrático, se hizo con 316 de los 465 escaños de la Cámara de Representantes, muy por encima de los 233 necesarios para una mayoría absoluta, y logrando una mayoría de dos tercios, junto a su socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón (Ishin)

Algunos de los puntos de su programa político son, por ejemplo, suspender durante dos años el impuesto al consumo del 8 % sobre alimentos para ayudar a las familias; implantar deducciones fiscales por gastos de cuidado infantil e incentivos para empresas que apoyen a padres trabajadores; reforzar su ejército, cuidando su alianza con EEUU, con las miras puestas en China; o políticas de inmigración más restrictivas

“Quería que los votantes me dieran un mandato porque abogué por una política fiscal responsable y proactiva que cambiaría significativamente la política económica y fiscal”, dijo Takaichi.

Se declara admiradora de la británica Margaret Thatcher y tocó la batería en un grupo de rock duro. Se opone al matrimonio homosexual, a que mujeres ocupen el trono imperial y a la reforma que permitirían a las parejas casadas mantener apellidos diferentes. 

Hispanidad ha recordado que la crisis mundial de deuda pública podría iniciarse en Japón. Es la crisis del bono público y una vez se inicie será muy difícil detenerla.