El Gobierno de Bolivia ha declarado la «emergencia energética y social» en todo el país por la alta inflación -cerró el 2025 con una inflación del 24,73%- y la escasez de combustible, según el documento publicado en la Gaceta Oficial del Estado.
El Decreto Supremo 5516 destaca que el país sufre una crisis económica, financiera y social «de carácter estructural» que viene de atrás. Aunque el actual Gobierno del presidente Rodrigo Paz ha dicho que la culpa es de las anteriores admninistraciones.
La orden establece como medidas impulsar la importación, venta y comercialización de combustibles por parte de personas naturales o jurídicas privadas, con carácter excepcional y temporal, con la finalidad de paliar el desabastecimiento.
Además, el Ejecutivo suspende por un año el control del diésel para agilizar su importación, pensando en las dificultades que atraviesan los sectores del el transporte, la producción y la agroindustria.











