Mañana día 6 de enero, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, tiene previsto asistir a la cumbre de la denominada Coalición de Voluntarios por Ucrania, que tendrá lugar en París.

En esa cita se tratarán posibles condiciones de seguridad para Kiev ante un hipotético acuerdo de paz con Moscú. 

Entre ellas, la opción de un ejército internacional cuya ubicación estaría en el Dombás ucraniano, la zona exigida actualmente por el presidente ruso.

El instigador de esta reunión ha sido el presidente francés Emmanuel Macron y a ella asistirán también el alemán Friedich Merz o el polaco Donald Tusk.

Macron ya ha dicho que los aliados de Ucrania asumirán “compromisos concretos para proteger a Ucrania y garantizar una paz justa y duradera en Europa”. 

Por su parte, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski ha explicado que en torno al 90% del acuerdo de paz que pilota Washington tiene el visto bueno: «Políticamente, casi todo está ya listo y es importante trabajar en cada detalle sobre cómo funcionarán las garantías en el aire, por tierra y el mar, si logramos terminar con la guerra». 

En esta ocasión, el español Pedro Sánchez se ha metido con calzador, tras no participar en las anteriores reuniones, como la de Berlín del pasado 15 de diciembre o en la telemática del más reciente 28 de diciembre.

Y es que, a pesar de los intentos de Sánchez por pasar por ser el defensor de Ucrania y el bastión progresista de Europa, ya ni los progresistas europeos quieren saber nada de él...