En Brasil, unos sondeos elaborados por IPEC han concluido que la aprobación del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha desplomado hasta el 33%, el menor porcentaje desde que volvió a asumir el Gobierno (1 de enero de 2023). 

Y es que su ánimo vengativo contra el anterior presidente, el derechista Jair Bolsonaro, no le está granjeando precisamente popularidad. 

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Y no le están valiendo al ultraizquierdista sus excusas, como por ejemplo, cuando dijo que arreglar el legado de su predecesor requiere de un trabajo "hercúleo". 

Tampoco sus esfuerzos por exigir a sus ministros una mayor eficacia a la hora de combatir los problemas del país, sobre todo en los sectores sociales y económicos. Esfuerzos que además precisan de recortes en el gasto para equilibrar la economía del país y mejorar el rendimiento de las distintas carteras ministeriales...