
La dimisión de la directora de la Agencia Tributaria, Soledad Fernández, tiene más calado del que parece. Recuerda aquel aforismo cínico: "No lo dudes, toda calumnia es cierta".
Recuerden que el juez José Luis Calama, que, en principio tiene enfilado a Zapatero, ofreció al Fisco personarse en el caso ZP, porque el ex presidente, al menos por ahora, ni ha justificado la tenencia de joyas ni las ha declarado a la Hacienda pública.
Naturalmente, se esperaba que la Agencia Tributaria acudiera presta a la llamada pero, sin embargo, miren por dónde, resulta que no lo ha hecho. Y entonces es cuando dimite Soledad Fernández, la jefaza... y Moncloa se apresura a pregonar, o sea, a filtrar, que ya había pedido su salida meses atrás.
Es decir, ¿que doña Soledad decide ejecutar esa salida justo ahora, en pleno caso ZP, donde ella ha sido interpelada por el juez Calama? ¡Anda ya!
Ha sido una gota más en el vaso de la corrupción sanchista y el vaso se está desbordando.
Pedro Sánchez vive hoy en la burbuja monclovita, rodeado de su guardia de Corps, que le teme más que le ama, pero que le protege del exterior en un país donde la bodas terminan con la salmodia de "Sánchez hijo de fruta".
Pues bien, dede esa burbuja, el presidente del Gobierno ha movido ficha -engañado- a sus próximos anunciando que habrá elecciones generales en febrero de 2027. Me lo comenta un antiguo ministro socialista horas, casi minutos, después de conocerse la dimisión de doña Soledad.
Ahora bien ese no es el plan inicial del 'number one'. Su plan verdadero consiste continuar nacionalizando votantes con la ley de Memoria Democrática, que los papanatas de La Sexta aseguran data de 2022. Claro, cachondos, pero es ahora cuando ha alcanzado velocidad de crucero. España ya ha nacionalizado -y los nacionalizados sí que votan en las Generales- a 600.000 parientes (no Ley de Nietos, es la ley de parientes, a veces lejanos) de españoles descendientes de españoles, y hay otros dos millones de solicitudes pendientes de resolución. No todos votarán a Sánchez, sólo casi todos. Por gratitud y eso.
Resumiendo: Sánchez debería haber dimitido meses atrás pero su objetivo es agotar la legislatura, que terminada a finales de julio de 27 incluso con prórroga adjunta de tres meses más. Eso seria lo ideal para el PSOE , pero si no aguanta, y cada día en Moncloa parece una eternidad, convocará elecciones en febrero, alejadas de las municipales y autonómicas de mayo.











