Consejo de Ministros del martes 2 de noviembre. Ayudas con cuentagotas, que encima tardan en llegar, para La Palma: 19 millones para ganadería y pesca. Más subvenciones, que en este momento seguro que son necesarias, pero sin ningún plan de recuperación para la isla. Reconozco que no sabemos el alcance del volcán pero me temo que el método de Sánchez será el mismo de siempre: los problemas se afrontan con subvenciones, pagadas, claro está, con el dinero de los ciudadanos, el dinero de los demás. 

Si contratar a un trabajador es casarte con él, nadie contratará

Lo único que se le ocurre a Pedro Sánchez cuando se enfrenta a un problema es endeudarse más y repartir prebendas. Insisto, en el momento del drama pueden ser necesarias la subvenciones pero el dinero no ganado nunca soluciona nada.

Ahora bien, el asunto estrella del momento no aconteció esta vez en el Consejo de Ministros sino en la reunión anterior, entre el PSOE y Podemos. 

Es decir, entre un presidente socialista, cuatro ministras socialistas y una de Podemos, que no es de Podemos, llamada Yolanda Díaz. ¿A que no saben quién ganó? Pues sí: ganó Yolanda.

A partir de ahí, comunicado de Moncloa asegurando que se derogará la reforma laboral de 2012, la de Fátima Báñez, y se hará otra. 

Podemos ha descubierto que Sánchez cederá en todo con tal de acabar la legislatura y a la espera de que mejoren las encuestas. Si no mejoran, seguirá gobernando con comunistas y separatistas hasta 2023

Nueva Reforma que se pretende sea firmada con la patronal CEOE. Lo que no deja de resultar curioso, dado que la patronal consideró la reforma de Rajoy como muy blanda, demasiado corta.

Estamos ante un paripé porque Europa puede aceptar la ultractividad -la permanencia eterna de los convenios- puede aceptar más modalidades de empleo, pero lo que no va a aceptar es trabajo fijo a toda costa porque eso dispararía los costes laborales y… ¡eso sí que no!: podrían tener que pagar ellos parte de la factura de España, ahora que estamos mutualizando fondos y deuda. 

Es lo mismo: hablamos de un paripé, consistente en derogar la reforma laboral del PP y pergeñar otra extraordinariamente similar pero, eso sí, intentando engañar a Europa con alguna rigidez que siga alimentando la España indolente, que constituye el criadero de votos cautivos del Psoe y de Podemos. Una España con pocos emprendedores -quién va a emprender cuando contratar a un trabajador es casarte con él-, la España sin apenas autónomos que trabajan por cuenta propia, una España con trabajadores que no piensan en medrar sino en la jubilación cuanto antes mejor y, especialmente, una España subvencionada. 

El problema de la subvención es que no es sostenible, sólo con deuda, y la deuda pública siempre se vuelve insostenible. Esta es la España de Yolanda Díaz.

Y todo esto presentado por la reina de la obviedad, doña Isabel Rodriguez, ministro portavoz. Al acuerdo, asegura, hay que llegar mediante el pacto social. ¡Ah!, debe ser un acuerdo laboral justo. Podrían pretenderlo injusto. 

Otro objetivo: lograr el mejor acuerdo: ¿por qué no el peor? Doña Obviedades.

Isabel Rodríguez, la ministra portavoz, se ha convertido en el arquetipo de la obviedad

 

Es un paripé: al final, derogaremos la reforma laboral para pergeñar… otra reforma laboral muy precisa a la anterior pero con unos contratos más rígidos, que beneficiará a los vagos y ninguneará a los esforzados.

Al final, Podemos ha descubierto que Sánchez cederá en todo con tal de acabar la legislatura y a la espera de que mejoren las encuestas. Si no mejoran, seguirá gobernando con comunistas y separatistas hasta 2023.