
Las tragedias siempre provocan desinformación, entre otras cosas porque, ante la ausencia de información surge la deducción. No son bulos son elucubraciones por falta de información.
Además, por la desgracia viene la ira, la ira lógica de quien no sabe dónde está su familiar y si está vivo o muertos y claro, la ira no suele resultar muy objetiva.
Ahora bien, resulta curioso que los mismos que pretenden meter en chirona a Carlos Mazón por no informar a tiempo de la DANA, los mismos que le miden las horas que estuvo comiendo en un restaurante y le acusan por ello de todas las muerte causadas por la DANA, es decir, los socialistas, se apresuren ahora a recordar que hay que esperar a que la información oficial, por supuesto, se haga pública, lo cual puede tardar meses. Mientras tanto, todo lo que se diga es bulo y desinformación, aunque venga directamente de los afectados, de las víctimas, los más 'expertos' cuando se trata de una tragedia. El propio presidente del Gobierno ha advertido, en el lugar de la tragedia, de que se informe por vías oficiales... o sea, por él, que no miente nunca.

Pues miren ustedes, ni avisar a tiempo hubiese detenido la gota fría, ni se le puede poner una mordaza a quien acaba de perder a un ser querido o no sabe dónde está. Ni tampoco, esto para terceros, se puede ni se deben evitar los juicios privados previos a la información oficial. Suelen resultar mucho más objetivos los juicios privados que los públicos, especialmente si hablamos del Sanchismo, carente del habitual sesgo de Gobierno hacia la autoalabanza. En el caso de la tragedia, sesgo hacia el 'yo no he sido'.
Ahora bien, vamos con el accidente de Adamuz en concreto. Las razones del accidente suelen coincidir en esto; con la llamada liberalización de la alta velocidad (¡qué liberalización ni qué puñetas si le hemos concedido el ejercicio de la competencia la operador estatal francés Ouigo y al operadora público italiano Iryo!) hemos aumentado el número de trenes pero no parece haber aumentado en la misma proporción el mantenimiento de las vías y del conjunto de las infraestructuras.
A ver si va a resultar que la causa última de tantos accidentes y de tantos incidentes es la codicia.
¿Y si la alta velocidad se hubiera convertido en pura codicia y esa codicia estuviera en la raíz de tantos incidentes y de tantos accidentes?










