Hoy, 4 de agosto, se celebra la festividad de San Juan María Vianney, el santo cura de Ars, que vivió en los tiempos de la Revolución Francesa y de Napoleón. Es patrono de los párrocos, porque sólo fue un párroco en una pequeña aldea francesa pero era tan buen confesor que, de toda Francia acudían pobres y ricos para que les suministrara el sacramento del perdón .
Y esa conversión de una aldea perdida en centro de espiritualidad en todo el país fue lo que llevó al mejor orador de púlpito de Francia, el dominico Henri Lacordaire, a presentarse de incógnito en Ars. Escuchó a Vianney y al regresar, su acompañante le dijo que aquel cura no sabía hablar. A lo que un pensativo Lacordaire replicó: "Es cierto, no habla bien, pero yo no habría sido capaz de decir lo que él ha dicho".
Lo que demuestra que la ciencia de los hombres es necedad ante Dios. Juan María Vianney representa la combinación de ignorancia y sabiduría.
Buen momento para recordarlo, cuando los católicos, al menos en España, parecemos vivir en perpetuo, y estúpido, complejo de inferioridad ante la... inteligencia del mundo.









