Alternativa por Alemania (AdF) no es un partido nazi, como ya hemos aclarado en Hispanidad, aunque tampoco es un partido cristiano, aunque lo sea alguno de sus líderes.

El caso es que ha obtenido nada menos que el 45% de los votos en Sajonia-Anhalt y la campaña del espantajo ultra se ha disparado de nuevo.

La izquierda clásica, -socialistas y comunistas-, tampoco debería mesarse los cabellos. Han creado una sociedad progre que no es otra cosa que la ley de la selva, y claro, la gente reclama disciplina

Empiezo con unas declaraciones de una chica sajona: "Quiero caminar segura por la calle. Me alegro de su victoria", de la victoria de la AdF, se entiende. Aquí radica unas de la claves.

La ultraderecha ha vencido en Alemania, no por la economía, sino por la multiculturalidad. ¿Y por qué ganan los 'ultras' a la derecha tradicional? Pues porque la derecha cristiana, el PP español o la CDU alemana, han abandonado sus principios cristianos. ¿Qué les queda? Ni tan siquiera el liberalismo económico, la defensa de la propiedad privada que sería bueno: la derecha tradicional europea se ha convertido en una socialdemocracia de derechas, tan cristófoba como la izquierda sólo que un poco menos exagerada.

Pero no se engañen: el AdF no es un partido cristiano. Sube porque combate, o dice que va a combatir el desorden. Mientras, la izquierda como el PSOE, pretende convertirlo casi en principio de solidaridad

La izquierda clásica, -socialistas y comunistas-, tampoco debería mesarse los cabellos por el triunfo de los ultras. Aquí no hay un culpable, sino dos: la derecha y la izquierda moderadas que, de moderadas, por ejemplo en la defensa de la vida y de la familia, no tienen nada: son radicales anti-vida. Han creado una sociedad progre que no es otra cosa que la ley de la selva, y claro, la gente reclama disciplina.

Pero no se engañen: el AdF no es un partido cristiano. Sube porque combate, o al menos dice que va a combatir, el desorden. Mientras, la izquierda como el PSOE, pretende convertir el caos en casi en principio de solidaridad. En Ceuta, los que nos invaden son los buenos y los que defienden a los españoles son racistas, xenófobos... y ultras. Y luego se preguntan por qué la gente vota a la pérfida ultraderecha. Pues, por ejemplo, para poder andar segura por las calles.