Hay dos sentencias inexorables:
Quien a hierro mata, a hierro muere.
Quien se ensalza será humillado.
Y cuando tú caigas, como el
Soberbio árbol que es talado,
El pueblo del que has abusado,
Hará de ti finas astillas, y el fuego
De sus corazones, las convertirá
En cenizas negras y frías,
Sin rescoldo que pueda revivirlas.










