Sr. Director:
En la fiesta de Nuestra Sra. de las Nieves partió, a la Casa del Padre, doña Margarita Fraga Iribarne, la hermana menor de Manuel Fraga. Vinculada a los Hogares de Santa María, su Presidente, D. Javier Sanz, la radiografía como “mujer de fe, defensora de la familia, sus grandes títulos y honores eran nombrar a sus muchos hijos y muchos nietos cuando se presentaba en cualquier foro. Dios la concedió también una gran fortaleza para defender la vida desde el inicio de su existencia hasta el final de su muerte natural”.
Doña Margarita fundó, en Madrid, la Asociación Evangelium Vitae (1998) y fue su presidenta hasta su partida a la Eternidad, en 2025. Hermana del gran político español (“eran doce hermanos y todos se querían”, oí comentar, a una sobrina, hija de Manuel), no se le oía hablar de política. Junto a su tierna devoción a la Virgen -en las letanías la invocaba como “Madre de la Vida”-, le profesaba un gran amor a la Eucaristía, de la que era Adoradora fiel. La distinguía su aprecio a la Jerarquía eclesiástica. Su jaculatoria, siempre en sus comunicados y cartas, era “Laus Deo”.
Madre de ocho hijos y con más de treinta nietos, su vida transcurrió entre la dedicación a su familia y el apostolado por la Vida, la Familia y la Paz. Con misericordia, valentía, sencillez y mansedumbre, con ocasión y sin ella, trabajó en España e incluso allende los mares (Roma, Cuba y otros países de Hispanoamérica) por la vida contra la masacre del aborto; en sus últimos años, organizaba vigilias de oración por los “cristianos perseguidos”. A esta gran mujer, de cuya amistad y cercanía he disfrutado durante más de veinte años, la considero una santa del Señor, a la que me encomiendo. Su funeral, íntimo y entrañable, fue presidido por el Cardenal Rouco y concelebrado por cuatro sacerdotes.









