Sr. Director: 

Mons. Stefan Hesse ha aprobado para quince colegios católicos de Hamburgo un marco de educación sexual bajo el lema masculino, femenino, diverso, que probablemente entre en vigor el 20 de agosto.

Hesse está como obispo al frente de la diócesis de Hamburgo, a pesar de que presentó al Papa Francisco su dimisión en 2021 y no le fue aceptada.

Pues bien, ahora los padres de los alumnos de estos centros han protestado al propio obispo porque no están de acuerdo con que a sus hijos se les eduque en la llamada pedagogía de la diversidad sexual.

A los padres se les presentó el trabajo sin debate, sin consulta, sin diálogo. Entonces, los padres, con muy buen criterio, se organizaron en una red para la tutela y prevención de la infancia, y en diciembre de 2025 fueron recibidos por el obispo.

Varinia Arauco, madre de origen venezolano a la que Hesse no prestó atención, es activista católica y el obispo tampoco ha querido dialogar con ella.

La diócesis de Hamburgo decidió seguir adelante y se atrincheró tras un documento producido en el ámbito del camino sinodal alemán.

Los padres elevaron su protesta ante la Santa Sede, enumerando los puntos controvertidos por lo que hace referencia a la educación afectivo-sexual de sus hijos. Pero, a día de hoy, la Santa Sede no ha respondido a estos padres.

Con todo, los padres y las familias no se han venido abajo y continúan orando y trabajando para detener el programa de Hesse.

Me parece que el Dicasterio para la Educación Católica debería tomar el toro por los cuernos, estudiar a fondo qué se pretende con esa dichosa pedagogía para la diversidad sexual y actuar en consecuencia, poniéndose en contacto con los padres de estos alumnos que desean que sus hijos sean educados cristianamente.

Les aseguro que si a mis hijos se les forzara a recibir una educación sexual que fuese en contra de la doctrina cristiana, inmediatamente sacaría a mis hijos de ese centro educativo y les matricularía en un centro plenamente católico.