Mientras la Santísima Virgen estaba sentada en íntima oración, llena de anhelo de Jesús, vi que un ángel se presentó ante ella a decirle que fuera al portillo que tenía Nicodemo en la muralla, porque se acercaba el Señor.
El corazón de María desbordó de gozo; se envolvió en su manto y dejó a las santas mujeres sin decir a nadie dónde iba. Fue sola y de prisa al portillo de la muralla de la ciudad por el que habían venido del jardín del sepulcro. Informa Religión en Libertad.
Cartas al director
Jesús no descuidó a su Madre: Ana Catalina Emmerick refiere dos apariciones antes de la Resurrección
28/03/16 16:57
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