La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, no sólo se pasa en su lenguaje, sino también en su forma de actuar, pues se ha aficionado a los numeritos. La penúltima muestra se ha visto hace unos días cuando se presentó en Navantia y exigió acceder a esta empresa pública… sólo por el hecho de ser diputada.

En concreto, lo hizo en las instalaciones que el astillero público tiene en San Fernando (Cádiz), días después de que no pudiera acceder su compañera de partido y eurodiputada, Irene Montero. Las dos podemitas no quiere saber cómo funciona dicha compañía, sino observar el estado de salud de dos trabajadores y sindicalistas (Manuel y Jesús) que están atrincherados en una grúa desde hace más de diez días para denunciar la existencia de ‘listas negras’. Desde el comité intercentros de Navantia se ha negado la existencia de unas listas de ese tipo y se ha subrayado que no les consta “ningún tipo de persecución, veto o discriminación”.

Al igual que Montero, Belarra no pudo acceder a las instalaciones de Navantia, pese a que lo intentó ante el personal de seguridad y otro representante de la compañía, insistiendo una y otra vez para entrar y ver a alguien de la dirección. Es más, hasta llamó al Ministerio de Hacienda (del que depende la SEPI, dueña del 100% de Navantia) y al Congreso de los Diputados. A través de X se le ha recordado a la diputada podemita que el artículo 7 del Reglamento del Congreso permite a los diputados pedir informes, no acceder sin autorización, aunque se trate de una empresa pública.

Sin embargo, ella no parece haberse dado por aludida y ha lanzado un post con el siguiente mensaje: “He tratado de ejercer mis funciones de control al Gobierno como diputada y me lo han impedido. Luego pretenderán que nos creamos que no hay listas negras en Navantia. Basta ya #sindicalismonoesdelito”. 

Claro que el numerito de Belarra llega en un momento en que Podemos está al borde de la desaparición: sólo obtendría un 3,4% de de los votos, por tanto, dos representantes, según se refleja en la última encuesta que recoge Electomanía y que ha elaborado Sociométrica para El Español. El partido morado sólo obtendría un 3,4% de los votos, por tanto, dos representantes. ¿Casualidad? Por supuesto que no, y muchísimo menos si se recuerda al poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán Friedrich Schiller, quien defendía que las casualidades no existen.