Sr. Director:

Se prevé que en agosto miles de jóvenes de todo el mundo reunidos en torno a Benedicto XVI, en un clima de oración y recogimiento, pero también de alegría desbordante, se encuentren en Madrid.

 

Todo eso y mucho más, cabe en una Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). En estos casos se producen siempre explosiones de entusiasmo, pero a diferencia de los grandes festivales y acontecimientos que la sociedad de consumo suele proponer a los jóvenes, sus frutos no son sólo flor de un día. De cada Jornada ha surgido un gran número de vocaciones al sacerdocio, a la vida religiosa y por supuesto al matrimonio cristiano.

Con este acto la Iglesia y el Papa proponen a los jóvenes que dejen entrar en sus vidas a Jesucristo, para vivir todo de forma más plena, para comprometerse con todo lo que vale la pena, y para seguir la vocación a la que cada uno es llamado.

En eso se resume también el mensaje que lanzaba a los jóvenes el iniciador de estas Jornadas, el Beato Juan Pablo II, que desde el pasado día 1 de Mayo es ya oficialmente Patrono y privilegiado intercesor en el cielo por Madrid 2011.

Jesús D Mez Madrid