Llega a las pantallas españolas una polémica súper producción dirigida principalmente a los niños y que han osado etiquetarla como "película familiar".

   El filme está basado en una serie de libros del autor británico ateo Phillip Pullman -quien ya ha cargado contra la Iglesia en otras ocasiones-, y que pretende construir historias en contra de las verdades de fe y cuestiones de hondura moral que destapaban Las Crónicas de Narnia. De esta manera, Pullman quiere conducir a los niños hacia el ateísmo relativista que tan de moda de pone en turbios ambientes, y dado que el cine es el vehículo que mejor influye en la conducta humana, sirvan las siguientes líneas para aclarar el contenido de La brújula dorada.

   En esencia, los principales malhechores en la serie de libros lo constituye el Magisterium, "formado por cardenales y el mismo Papa". Servida esta premisa, la película presenta la heroína como una niña que "necesita" matar a Dios para así liberar al mundo de su tiranía. Además, el filme está presentado de tal manera -efectos especiales deslumbrantes, grandes figuras del cine como Nicole Kidman, Sam Elliott o Eva Green- que si no se tienen en cuenta las consideraciones antedichas,  podría calar de manera subrepticia en las mentes juveniles e incluso en las familias sin auténtico juicio crítico en torno a las cuestiones morales.

   La brújula dorada
se ambienta en un mundo paralelo, donde las almas humanas toman la forma de compañeros del género animal. Una niña se coloca entre el fin de la libre voluntad y el inicio de una nueva era. Los rumores que corren entre los navegantes Gipcios (Giptanos), que han perdido a muchos de los suyos a manos de los secuestradores, es que se están llevando los niños a una estación experimental en el norte para someterlos a experimentos innombrables.
 
   A pesar de que la película tiene acción, es entretenida, tiene ritmo y está bien interpretada, su puesta en escena pasa de la luz a la tibieza de la niebla rápidamente, el apagado vestuario de los niños que aparece en la película parece extraído del Oliver Twist de Polanski, y el que no tiene desperdicio es el de los miembros del Magisterium, con alzacuellos y dalmáticas de la época de la Ilustración, todo él de tono oscuro, como en el conjunto global que domina la película. Por si esto fuera poco, la atmósfera que recrea la historia es gris, triste y pesimista, el hermetismo de sus personajes resulta abrumador, además de contar con dosis de violencia sin venir a cuento.
 
   Total, que quien esté pendiente de estas cuestiones, encontrará suficientes elementos que dañan a la Institución eclesiástica, y quien no atienda a ellas se topará con una historia de magia y fantasía previsible, indiferente, tópica y facilona por su elemental argumento y sobre todo olvidable y desaconsejable.
 
   La brújula dorada se estrenará en España el 5 de diciembre.
  
Para: Ver de nuevo Qué bello es vivir