Me gustó la concentración por la vida, en el Día Internacional por la Vida. Hablo de la concentración en la madrileña Puerta del Sol. Sobre todo Arturo. Un chaval que contó la historia de una madre a quien, cómo no, la ginecóloga anunció que estaba embarazada de un niño con Síndrome de Down. Ella se negó: un Down sigue siendo una persona y, además, era su hijo.

Luego, continuaba leyendo el chaval, resulta que "el chaval nació perfectamente, sin tara alguna, física ni psíquica. Ahora tiene 16 años, se llama Arturo: soy yo".

Y no, al menos la concentración madrileña, no fue de apoyo al Partido Popular, partido en el Gobierno, totalmente abortero y encima cobardón. La titular de Sanidad, Ana Mato, el pasado viernes en conversación con la corresponsal de Hispanidad, en la que estableció una curiosa distinción -muy científica- entre las PDD de primera generación y las de última. Según ella, las PDD de primera generación (actúan entre las 48 y las 72 horas después del coito) no son abortivas mientras que las de última generación (entre 5 y 7 días) .

Según Ana Mato las que se dispensan en España son de primera generación. Pues mire usted, ministra, tanto las PDD de primera como de ultimísima generación son potencialmente abortivas (vamos, que provocan la muerte del embrión en el caso de que se haya quedado embarazada).

Además, los movimientos pro-vida (Foro de la Familia, Red de movimientos Provida y Derecho a vivir, Red Madre) han ido unidos, al menos más que otras veces. Bienvenida sea la unidad. Todos ellos realizan un gran trabajo, tanto en el vector asistencial como en el de la batalla cultural.

Eso sí, no se atreven a contar con aquellos partidos -extraparlamentarios, lo sé- generalmente confesionales, que también están por el derecho a la vida: Alternativa Española, los carlistas de CTC, Familia y Vida, etc. Y la verdad, deberían. Ya sé que son partidos políticos. Pero en la defensa no del más inocente y más indefenso, el concebido y no nacido, no sobra nadie.



Además, excluyedno a estos partidos que defienden la vida de forma inequívoca, el movimiento provida seguirá dando la imagen de docilidad al Partido Popular y al Gobierno Rajoy, un Ejecutivo que no ha hecho nada, absolutamente nada, por el primero de todos los derechos.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com