La vida está hecha de elecciones y, en el recuerdo, las cosas ocurridas en la  infancia o adolescencia pueden parecer más hermosas. Lo que nos hace recordar que en  el magnífico melodrama Esplendor en la hierba, de Elia Kazan de 1961, su frase más famosa es: "Aunque nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que afligirse, porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo". Y es que esta bonita frase es aplicable a lo que le ocurre a Cécile, la protagonista de esta comedia musical francesa quien a sus 40 años, cuando está a punto de cumplir su sueño de abrir su propio restaurante, tiene que regresar a su hogar familiar porque su padre ha sufrido un infarto. En su pueblo natal, lejos de París, se reencontrará  con el amor de la adolescencia y, a partir de aquí,  sus certezas comienzan a tambalearse. 

    El origen de esta comedia musical francesa se encuentra en  un cortometraje que la propia cineasta Amélie Bonnin dirigió y con el que ganó el premio César. A partir de aquí los productores le convencieron para que hiciera un largometraje que explorara en las relaciones familiares, tanto de Cecile con sus padres como con  su actual pareja, mientras pasa momentos divertidos con su noviete del instituto.

   El film es agradable y cuenta al frente del reparto con Juliette Armanet que es una cantante, compositora y pianista francesa,  una elección importante puesto que en el desarrollo de la misma se escuchan canciones pegadizas desde Dalida hasta Claude Nougaro, que recargan de recuerdos, sobre todo para el público francés. Aunque se echa en falta que alguna tenga la entidad suficiente para que resulta  inolvidable para el público en general, que es lo que sucede con los grandes musicales.

    No obstante en esta historia amable, con algún toque de dramatismo, choca la obsesión de la protagonista por no tener un hijo,  un signo actual de nuestros tiempos  en el que el don de la vida  y la maternidad se ven como una carga.

Para: los que les gusten los musicales pero no sean demasiado exigentes.